Sóftbol: una sorprendente selección campeona del mundo con motivos para no relajarse

Pura felicidad; el equipo argentino campeón mundial de sóftbol en Praga
Pura felicidad; el equipo argentino campeón mundial de sóftbol en Praga
Juan Manuel Trenado
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23 de junio de 2019  • 23:59

Era la una en la madrugada de Praga y los jugadores recién salían del estadio Svoboda Ballpark. Demasiada cerveza, demasiada locura argentina. Y, por supuesto, la idea no era volver al albergue a dormir, sino. seguir de fiesta. Nuestro seleccionado de sóftbol se consagró campeón del mundo por primera vez en la historia y cualquier celebración parece insuficiente luego de tanto esfuerzo, preparación y concentración.

La final estaba perdida. La Argentina caía por 2 a 0 con Japón y Federico Eder se convirtió en el héroe. "Una jugada increíble", describe Jacinto Cipriota, presidente de la Confederación Argentina en charla telefónica. El mismo Eder que en un par de semanas volverá al país para trabajar con sus alumnos en Paraná, como profesor en una escuela para chicos con capacidades especiales. La remontada llevó el partido a innings extra. En sóftbol se juegan siete, pero esta vez fueron diez, hasta que se concretó el triunfo por 3 a 2.

El caso de Eder es uno en esta historia de trabajar y jugar. Pero hay decenas. Mariano Montero, por ejemplo, trabaja en la administración del casino del hotel Howard Johnson, también en Paraná. Esa es una de las coincidencias. Todos viven en la misma ciudad. Porque allí se encuentra el estadio Nacional y porque allí es donde pueden reunirse para entrenar en equipo. De lo contrario, sería imposible. En este plantel, la mayoría de los jugadores son paranaenses y hay otros de Bahía Blanca y de La Pampa. Los que quieren tener una carrera vinculada con este deporte, eligen mudarse a la ciudad del softbol.

El único que sale de esa realidad es Huemul Ezequiel Mata Carabajal, el Memu. Es el pitcher maravilla. El hombre que mantiene el resultado en cero. El que aparece en los momentos más calientes y así domina el destino de los partidos. Su jerarquía fue detectada por los japoneses. Vive allá, donde se juega la mejor Liga del mundo. Es el único ciento por ciento profesional. Y se lució ayer en la final.

Huemul Ezequiel Mata Carabajal, el Memu para sus compañeros y amigos; el pitcher que fue fundamental en la final
Huemul Ezequiel Mata Carabajal, el Memu para sus compañeros y amigos; el pitcher que fue fundamental en la final Crédito: @wbsc

A diferencia de los japoneses, que pusieron dos lanzadores (para intentar marcar diferencias con el cansancio del argentino), Memu siguió adelante durante las diez entradas. Titánico.

El cuerpo técnico integrado por el mánager Julio Gamarci y los coaches Gustavo y Beto Guerrinieri, eligió llevar al equipo fuera de la capital de República Checa. No querían distracciones. Mientras todos los equipos se alojaron en hoteles céntricos, la Argentina fue el único que se fue a un albergue lejano, a unos 40 minutos de viaje de la cancha donde se jugó la final. Evitar las distracciones y tener a todos juntos fue una estrategia que rindió sus frutos.

En medio de los festejos con unos 50 fanáticos argentinos, entre familiares, amigos e hinchas, Cipriota explica las razones del triunfo argentino: "En el softbol, el mayor porcentaje de las victorias la obtienen los pitchers. Pero Canadá o Japón también tienen pitchers de primer nivel. Esta vez la diferencia estuvo en la demostración ofensiva argentina. Los bateadores evolucionaron. Ese aspecto siempre había sido nuestra cuenta pendiente. Ahora nos hizo campeones del mundo".

Además, muchos de estos jugadores integraron los equipos argentinos campeones mundiales a nivel juvenil, en Paraná 2012 y en White Horse 2014, en Canadá.

En la etapa clasificatoria sólo se perdió un partido (8-4 con Japón); luego, fueron todas victorias: 8-0 a Botswana, 15-0 a Filipinas, 6-3 a República Checa, 3-2 a Cuba, 11-1 a México y 6-4 a Nueva Zelanda. En playoffs llegó la contundencia: 9-0 en cuartos de final a EE.UU. y 7-0 en la semifinal con Canadá.

El equipo no volverá al país aún. La gira continuará con torneos en EE.UU. Ser campeones del mundo es lo máximo a lo que se puede aspirar, pero la realidad nacional les marca otras metas. El objetivo son los Panamericanos de Lima, que comenzarán el mes próximo. Sí, aunque parezca mentira, aunque el título mundial sea inolvidable, para el día a día, la medalla panamericana es más importante.

El sóftbol masculino no es un deporte olímpico (sí lo es el femenino). En el olimpismo, los varones sólo juegan al béisbol. Los campeones mundiales necesitan de las becas para poder dedicarle tiempo al deporte. Y con la crisis económica, todas las becas deben revalidarse con resultados. El Enard pagó el alojamiento en las afueras de Praga por tratarse de un Mundial. Pero si el equipo no consigue una medalla en Lima, los ingresos no están garantizados.

El desarrollo de los deportistas amateurs en la Argentina siempre está sujeto a los resultados. Por eso el año de los campeones mundiales recién empieza.

Los nombres de la hazaña en Praga

Los 17 jugadores del plantel argentino viven en Paraná. Allí se entrenan y trabajan. El plantel argentino que se consagró campeón en Praga estuvo compuesto por Nicolás Carril, Federico Eder, Gustavo Godoy, Manuel Godoy, Román Godoy, Ladislao Malarczuk, Huemul Mata, Pablo Migliavacca, Teo Migliavacca, Mariano Montero, Bruno Motroni, Gonzalo Ojeda, Federico Olheiser, Alan Peker, Juan Potolicchio, Gian Marcos Scialcomo y Juan Cruz Zara. El máximo goleador del equipo resultó Peker, con 12 carreras.

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