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MAR DEL PLATA.- La escena lo tiene al hombre en el balnerario 4 de Punta Mogotes. Primero, un almuerzo liviano, después una siesta de media hora y, por fin, a disfrutar del sol y del mar. "Estoy recargando las pilas", deja caer como primera frase Jorge Raúl Solari, más conocido en el mundo del fútbol como el Indio. Todos saben, también, que en este momento no está trabajando; si por eso se entiende, claro, ser el entrenador de un equipo de primera división.
-¿Tiene posibilidades de dirigir en la Argentina?
-Recibí ofertas de Huracán, Colón, Rosario Central y Quilmes, pero lo que busco, más allá del nombre del club, es que la institución tenga un proyecto de trabajo. Es que casi todos están preocupados en salir campeones mañana, y por eso tienen tantos problemas. Eso sí: las propuestas que llegan desde el exterior siempre son más planificadas, como el caso de México.
Como siempre, él está trabajando con los chicos de Renato Cesarini, recorriendo el país en la búsqueda y selección de valores para el futuro. Claro que, muchas veces, la realidad lo hace chocar contra una pared y, según afirmó, es más fácil que cada vez que golpea una puerta se encuentre con un chico con posibilidades de triunfar, pero también con problemas. Y ese es un tema que lo preocupa más que otros...
-¿Se siente olvidado por la gente? -Puede ser que al estar en España, Japón y Arabia Saudita, se diluyó un poco mi imagen, pero así como disminuyó a nivel local, creció en el internacional.
-¿Se arrepintió de haber dirigido al seleccionado de Arabia y en Japón? -En Arabia Saudita todos quedaron conformes con el trabajo realizado en el Mundial de EE.UU. En Yokohama Marinos arrancamos con un trabajo intenso que después me desgastó mucho, porque había fechas los domingos y los miércoles. El dirigente japonés ni siquiera te exige que salgas campeón, solamente que se trabaje bien y le transmitas tu experiencia. Allá perdés 5 a 0 y no pasa nada. Más que la táctica, costó imponer una ideología.
-De los equipos que dirigió, ¿cuál fue el mejor?
-Y, el Independiente de 1989 porque fue campeón, pero después también está Newell´s. En Rosario estuve tres años y obtuvimos dos subcampeonatos con un plantel joven del club. Cuando lo tomamos, Newell´s era un equipo chico, y después pasó de tener 10.000 socios a 35.000.
-¿Cree que ahora las divisiones inferiores han tomado el protagonismo que se merecen?
-Eso ha mejorado. Empezó en Estudiantes, con Miguel Ignomiriello, y eso después fue copiado por Central, gracias al trabajo de Griguol. Más tarde se contagió Newell´s, que lo hizo de la mano de Jorge Griffa. Y nosotros, con Renato Cesarini, también buscamos competir con los profesionales.
-También se trasladó a los clubes de Capital Federal.
-Ahora apareció Macri en Boca y le están dando importancia. Me mandó a llamar para asumir, pero yo no podía y después nombraron a Griffa.
-Ahora, ¿es bueno que Boca intervenga casi comprándole la fábrica a Argentinos? ¿No crea confusión entre los chicos?
-No, al contrario, es bueno porque no solamente le va a servir a Boca sino que motiva a todos los demás a que se preocupen.
-¿Qué pasa en el interior?
-El fútbol del interior está medio muerto porque la televisión lo mata, le saca el interés. Ve Real Madrid-Barcelona, Milan-Inter y todo el fútbol del mundo y eso hace que se pierda el protagonismo.
-¿Es el único inconveniente?
-Además están los problemas económicos y la tentación del baile hasta las 6 de la mañana, la cerveza, el cigarrillo, la droga y el sexo. Es un llamado de atención para todos.
Se acomoda mejor en la clásica silla playera, sobre la arena marplatense. Entre cualquier otro, este es el tema que más lo moviliza. Se ha encontrado ante situaciones difíciles y quiere aportar algo para que la realidad cambie.
-¿En qué porcentaje ganan terreno la droga y el alcohol?
-Yo llevo hechos 30.000 kilómetros en un mes y pico, y la mayoría de los chicos de hoy lleva una vida poco aconsejable. Llego a cualquier ciudad y los directivos me dicen "el pibe tiene 12 años, por favor, lléveselo". Es una forma de salvarlo. Yo les respondo que es muy chico, y cuando quiero saber por qué me lo piden, me dicen: "Porque el pibe se queda hasta tarde en la calle, se lo ve fumando y va por mal camino".
Es más, la mayoría de los pibes de 13, 14 y 15 años, si no tienen un torneo de fútbol que me los motive, se van a bailar y prueban cosas que le llaman la atención, se deslumbran y terminan confundiéndose. Es porque tienen tiempo libre y hacen lío. Sin ir más lejos, hay ciudades de 20.000 o 30.000 habitantes donde hay droga y hace quince años, cuando le hablaban de eso lo mandaban al pueblo a comprar aspirinas.
-Cuando se da esa situación, ¿usted se siente con el compromiso de llevárselo?
-Sí, lo que pasa es que también tiene que jugar bien al fútbol.
-¿No es suficiente la vía educativa?
-Lo que sucede es que el chico nos hace más caso a nosotros que al papá, la mamá y el maestro.
-¿Por qué?
-Porque va detrás de una ilusión y mediante la pelota de fútbol, nosotros le damos un consejo y quedan marcados a fuego. Para ellos, el padre es antiguo y el maestro sólo se preocupa por exigirle matemáticas. Además, en el mejor colegio del mundo, el 50 por ciento fuma y el 10 por ciento se droga. En todos lados. Ahora, en un club organizado, no fuma ninguno.
-¿Usted dijo que en el fútbol hay jugadores homosexuales?
-No, yo dije que hay que tener cuidado con los homosexuales dentro del fútbol. Y dentro de ese contexto ahora se agrega el virus del Sida. Yo no le tiro al pecho a nadie, lo que doy es un aviso, nada más. Un homosexual puede traer un problema grave para los chicos de una institución.
-Si usted cuenta con un jugador homosexual que tiene las condiciones futbolísticas de Maradona ¿qué hace?
-Habría que verlo, pero complica, ¿no? Sería como tener a una mujer en el plantel, que se cambia en el mismo vestuario, qué se yo... El homosexual debe ser un intermedio entre el hombre y la mujer e indudablemente hay que tener cuidado porque complica al funcionamiento. Ojo, también lo complica la persona que tiene un carácter podrido o un irresponsable que no se cuida.
-¿Es un técnico de mano dura? P -No, no, no. Cuando empecé era un técnico más incapaz, y la incapacidad hace que uno se maneje con reglas fijas, porque está el temor de "a ver que pasa si aflojo". Mi equipo de trabajo forma al profesional y después termina en una gran amistad. Además, la actividad del jugador tiene que ser agradable y rendidora.
-¿Le costó tomar decisiones en su carrera, cómo la exclusión de Luis Islas?
-No, no, porque las decisiones me las dieron servidas en un plato.
-¿Cómo es eso?
-Y, me las generan: Islas había terminado su contrato y él no funcionaba dentro del club. Tal es así que hubo una reunión de los jugadores importantes en ese momento, de la cual no se dijo nada, para pedir que se fuera. Dijeron: "con éste no podemos estar". Los motivos eran el carácter, el hecho de que estaba aislado, siempre disconforme y en los partidos no era solidario con los compañeros. No me quedó otra alternativa, ya que un plantel dividido no le sirve a nadie.
-¿Sigue pensando que los hinchas de Newell´s son pechos fríos?
-Mirá, yo a Newell´s lo quiero mucho, porque lo vi de pibe, defendí sus colores como jugador y como técnico, y encima soy socio vitalicio. Esa polémica se generó porque en el Ô86 fuimos a Córdoba a jugar un partido que definía el campeonato y sólo fueron 30 hinchas. Cuando terminó el partido fui y les dije que eran unos pechos fríos, pero fue para que reaccionaran, porque en ese momento Central nos ganaba en convocatoria. Hoy, gracias a esas palabras, la situación cambió, ya que los hinchas de Newell´s apoyan más que los de Central. Claro, ellos no me entendieron. Ahora recibo más afecto de los de Central. Ya se van a dar cuenta. Aquel día, me acuerdo que hasta yo había hecho banderas para darle color al estadio.
MAR DEL PLATA (De un enviado especial).- Hablando de directores técnicos, Solari no quiso dejar de referirse a la vigencia de una antinomia que lleva décadas en el fútbol argentino: la que protagonizan César Luis Menotti y Carlos Salvador Bilardo.
El técnico, rápidamente, se coloca al margen de lo que considera una disputa carente de sentido. "Se hizo una competencia muy grande y entre ellos se perjudicaron con sus declaraciones. Después, cada uno quiso defender su sistema más de lo necesario. Justo ellos, que saben que los sistemas son buenos de acuerdo a los jugadores y al momento en que se aplican", sostiene Solari.
-Entonces...
-Y, el Flaco se volvió loco con la línea y quería tirar el offside con Peñarol, que tenía dos gordos atrás que no se podían ni mover. Y Bilardo, con el líbero y los stoppers. Con ese sistema, los laterales no tenían a quién c... marcar y entonces empezó a decir que "los marcadores de punta no iban a existir más". Y yo digo que la punta va a haber que marcarla toda la vida, a no ser que un día corten a la cancha.
Se encapricharon. Eso nos perjudicó y nos sigue perjudicando a todos. En definitiva, todos los entrenadores queremos lo mismo: que el equipo gane y juegue muy bien, pero después dependés de la capacidad de los jugadores que tenés.
Para Solari, la confrontación ideológica se puede cerrar con una verdad a la que él se aferra con convicción:"Hay algo que no se puede negar: no hay nadie que pueda hacer jugar bien a once troncos", concluye.
MAR DEL PLATA (De un enviado especial).- Los Solari son una familia de futbolistas. Y su hija, Natalia, continuó con la tradición. Está casada nada menos que con Fernando Carlos Redondo, el jugador del Real Madrid. El Indio está chocho con su nieto Fernandito y también, por supuesto, está al tanto de todas las decisiones futbolísticas que toma su yerno. Entre ellas, sin duda, la más controvertida tiene que ver con el Seleccionado.
Como en todo, en esto también opina sin vueltas. "Si fuera por mí, Redondo estaría jugando en la selección. Es más, intimamente él lo desea, pero tiene una pica con Passarella y su orgullo es más fuerte, y por eso, varias veces dijo que no. El jugador argentino debe querer jugar en el seleccionado y él lo desea. Y Passarella seguro que lo quiere tener entre sus hombres, pero no se puede hacer nada. Aparentemente, la situación es tan controvertida que un acuerdo, por ahora, parece lejano", opinó Solari.
El entrenador fue más allá. "Cada uno contó la pelea a su manera y ninguno de los dos quiere dar el brazo a torcer. Quizá, alguien podría hacer de nexo para que se arreglen, pero no sé quién ni cuándo".
-¿Le gusta cómo juega la selección?
-No logró todavía un gran funcionamiento y aún no se vio el equipo que todos queremos. Es más, ojalá que salga campeón en Francia, pero creo que como está jugando hoy le va a costar estar entre los cuatro primeros del Mundial. Los conjuntos europeos son muy fuertes, y será muy difícil enfrentarlos.
Para un enamorado del trabajo con los juveniles como el Indio Solari, era imposible pasar por alto la referencia al técnico de los seleccionados juveniles, José Pekerman.
En su oportunidad, Solari fue uno de los postulantes a ocupar el cargo que luego asumió quien se transformara en uno de los más exitosos entrenadores de los últimos tiempos.
-¿Qué papel juega Pekerman para usted?
-Importante en trabajo y resultados. El y Tocalli van, se muestran y recorren el país, y eso estimula a los chicos. Pekerman es un gran trabajador que logra lo que consiguen pocos: que sus equipos funcionen bien.
-En el momento de la elección, usted había presentado su carpeta, pero la AFA se quedó con Pekerman.
-Sí, nosotros habíamos propuesto una carpeta de lujo con Salvador Capitano como técnico y 40 profesionales en equipo, pero no sirvió para nada, porque la carpeta.... que se yo. En aquella oportunidad, a mí me sorprendió que el ganador fuera Pekerman, porque él no había presentado una carpeta; es más, él había dicho que en un proyecto grande "estaba para acompañar". Lo que ocurre es que en estas cosas también intervienen las decisiones personales. Pero sin duda todo salió bien, porque terminó siendo una muy buena elección.


