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Finalmente, River y Santiago Solari no llegaron a un acuerdo por la renovación de su contrato y el jugador viajó ayer a España para arreglar su incorporación a Atlético Madrid. Una novela llena de mentiras e hipocresías llegó a su fin.
La transferencia -encubierta hasta último momento- se acordó de palabra, anteayer, a las 17.25, entre los dos clubes, luego de que Solari le dijera que no a la propuesta que le acercó David Pintado, el presidente de River, para firmar el vínculo. La reunión entre ambos se concretó al mediodía, en un restaurante céntrico, y luego se comunicaron en varias oportunidades -por la tarde y por la noche- vía telefónica.
El pase se concretó en 5.000.000 de dólares y el club de Núñez recibirá 3.900.000 dólares libres de impuestos; mientras que quedará exento de abonar los dos años de contrato que le adeudaban al jugador. Solari firmará un convenio por cinco años, en el cual recibirá 1.600.000 dólares por temporada, además de percibir el 15 por ciento que le corresponde por la transferencia.
"Estoy muy triste... Me voy de River en un momento no deseado y mi partida se debe a que con River tenemos grandes diferencias económicas. Yo no me quería ir, pero no puedo dejar de lado mis intereses", dijo Solari ayer por la tarde en Ezeiza, antes de partir a Madrid, donde hoy cumplirá con la revisión médica y acordará los últimos detalles de su contrato.
"Anoche (por anteanoche) los dirigentes me avisaron que tenía que viajar porque era la salida más viable", comentó el jugador.
Se desconocen las razones que llevaron a los protagonistas a mantener las negociaciones en el más cerrado secreto. Pero, obviamente, el mal manejo de los dirigentes con este tema -se acordaron seis meses antes de renovarle el contrato a Solari- le permitió al jugador presionar por un dinero hasta las últimas consecuencias. Y extender una negociación que no debió ser más que un trámite burocrático. Pero Solari tuvo el poder -y la razón- para hacer valer sus derechos.
Por eso se trató de ocultar algo que era inevitable: River no podía pagar lo que Solari pedía y había que negociarlo. Allí, Atlético Madrid entró en escena. Y hace unos días se acordó el pase de palabra, según dijeron directivos españoles. Sin embargo, en Buenos Aires, Pintado y compañía lo negaron. Dijeron que "no" cuando era un "sí". Igual que Solari, con eso reiterado "no sé nada". El final es conocido: jugará en Atlético. Ahora no hay mentira que valga.


