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OLONIA (Especial).- Los maestros del juego aéreo recibieron una lección inesperada de la escuela sueca. El posgrado en córners enseñado por Larsson y los suyos enloqueció a una defensa inglesa petrificada de espanto ante cada centro. Y eso es mucho. Si hasta el siempre seguro Ferdinand sucumbió ante tanto cabezazo sueco. Peor cuando se fue. Entre Campbell y Terry se las ingeniaron al final para reprobar feo la materia más fácil, el lateral al área, y mandaron a toda Inglaterra a estudiar los videos de este empate 2 a 2 para encontrar urgente antes de los octavos de final las razones de por qué se equivocaron tanto en su especialidad futbolística.
Esta Inglaterra -que ganó el grupo- extraña demasiado a Gerrard cuando su conductor mira desde el banco. Quisieron resguardarlo de una posible segunda amonestación y su equipo careció de orden y juego certero hasta su ingreso a los 24 minutos del segundo tiempo, cuando los ingleses sólo veían pasar la pelota sobre su área.
La estrellita Rooney se fue entre bufidos al dejarle lugar al volante de Liverpool; el goleador que aún no dio señales por aquí podrá enojarse, pero lo cierto es que Gerrard entró y 15 minutos después metió un cabezazo que puso entonces a Inglaterra 2 a 1. Si Gerrard está, los ingleses tienen mejor cara.
Porque sin él, Beckahm juega como modelo en una pasarela: aparece treinta segundos -increíble pelotazo a Rooney desde su campo al corazón del área sueca- y después se va hasta que la situación pinte bien de nuevo. Porque Lampard necesita un socio con la movilidad de Gerrard para subir la temperatura al equipo. Porque el flaco Crouch tiene la cabeza para darle fuerte a la pelota y no para pensar por los demás. Porque Owen...
Sólo cincuenta segundos estuvo Owen. Un enganche sin marca, el primero claro, pegado a una raya y la rodilla derecha que le dijo basta, hasta aquí llegamos. Un jugador formidable, incisivo, que mete miedo a cualquier defensa pese a no haber dado todo lo que se esperaba de él cuando debutó en Francia ´98, una tarde en Marsella sólo recordable por él y por los destrozos de los hooligans.
Owen afuera y adentro Crouch, que tiene una particularidad que a veces sirve para ganar y otras sólo para anular al resto: su altura invita a tirarle centros; Rooney no tiene entonces quién se rebele al ataque fácil y se arriesgue a buscarlo con un verdadero pase-gol.
A los cuatro minutos nomás quedó sintetizada la apuesta sueca: primer córner y un lío espectacular en el área chica del "mudito" arquero Robinson. Tres suecos se ubicaron ahí y atrajeron naturalmente a cinco ingleses. Muchos en poco espacio. Ese esquema se repitió en los doce tiros de esquina que tuvo Suecia en el partido. Increíble fue que Inglaterra no pudiese resolver esa trampa tendida para retener a Robinson sobre la línea. Fue la clave del ataque sueco, que se apoyó en la movilidad de Larsson, Ljungberg y Allback para empujar hacia atrás a los ingleses.
Fue así, un poco a los tumbos y con muchas ganas, como Suecia dejó mejor imagen en un partido que remontó dos veces en el marcador. Uno de los mejores goles del Mundial salió como de casualidad del pie derecho del inglés Joe Cole, que cuando nada lindo había pasado, clavó un golazo a un ángulo desde 30 metros. Varios ingleses quisieron imitarlo después y fallaron por mucho.
Desde un córner de esos bien trabajados en los entrenamientos llegó el empate sueco en el cabeza de Allback. Varios suecos quisieron imitarlo después y fallaron por muy poco. Gerrard entró y se notó. El 2 a 1 parecía cerrado. Pero faltaba un lateral... Empató Larsson, puso inquieta a Alemania y quizás entusiasmó más a Ecuador.



