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Hoy, sólo los une la explotación comercial de sus figuras. Uno, el más joven, es el tercer hijo de una pareja de inmigrantes griegos que llegó a los Estados Unidos escapándoles a los problemas políticos del país europeo y a mediados de los setenta se instaló en California. El otro, de descendencia armenia, se crió en Las Vegas, es hijo de un boxeador que representó a Irán en los Juegos Olímpicos de 1948 y 1952. Con el correr de los años, en los noventa, se convirtieron en verdaderas leyendas del tenis, sumando 22 trofeos de Grand Slam entre ambos. Pete Sampras y Andre Agassi, contemporáneos entre sí y rivales a ultranza, con sus errores y mezquindades como cualquier ser humano, escribieron inolvidables páginas en la historia más distinguida del deporte, pero hoy no se soportan. Decir Sampras-Agassi es como decir McEnroe-Connors, Vilas-Borg, Graf-Seles o Steffi-Sabatini, Navratilova-Chris Evert o Federer-Nadal. Y en tiempos en los que el tenis masculino estadounidense no goza de buena salud, ya que la escasez de resultados y figuras lo ubica en una suerte de caída libre (el último Grand Slam lo obtuvo Andy Roddick en el US Open 2003), Agassi y Sampras, a los 41 y 39 años, conmueven a los nostálgicos paseando el prestigio por el mundo y participando de exhibiciones, con algunos kilos de más y unos pocos cabellos menos (el Kid de Las Vegas hace tiempo que no califica en ese rubro). Pero todo lo hacen por separado, ya que la enemistad entre ellos luce tan tenaz como irrecuperable. Bastó con prestarles atención a sus acciones en nuestro país, al que llegaron en vuelos distintos para participar de una exhibición en Tigre y de distintas clínicas, en las que prácticamente ni se cruzaron, ni siquiera en la cancha de las exhibiciones.
Si hace unos meses, la agencia DPA escribió que la cordial competencia entre Nadal y Federer "pacifica el tenis", Sampras y Agassi hicieron y hacen todo lo contrario. Entre 1989 y 2002, se enfrentaron en 34 oportunidades (casi siempre en Grand Slam o Masters Series), de las cuales 16 fueron finales y en las que Pistol Pete preponderó por 9 a 7. De allí que los celos y las discusiones se volvieron tan perjudiciales para una relación que hoy sigue quebrada. Alcanza con repasar el incómodo momento que ambos protagonizaron durante una exhibición solidaria en Indian Wells 2010, del que fueron testigos Federer y Nadal, y en el que Agassi, luego de que Sampras imitara su particular manera de caminar, lo acusó de ser tacaño mostrando los bolsillos vacíos de su pantalón. Claro, internamente Sampras estaba furioso porque su rival, en su polémica biografía, les dedicó algunos párrafos a las supuestas escasas propinas que dejaba en los restaurantes. Sin dudarlo, Sampras le arrojó un saque directo a la cabeza, ante las desconcertadas miradas de Rafa y Roger.
Cuentan que Agassi no quiere enfrentarse más con Sampras, porque éste "juega siempre en serio". Mientras Pistol Pete luce en buena forma y sólo se lo ve tomando agua mineral de una marca norteamericana, el Kid de Las Vegas tiene varios kilos de más y se da varios gustos con la comida y la bebida (se rumoreó que pidió que en su camarín hubiera vodka ruso). La última vez que se enfrentaron fue en marzo pasado, en el Madison Square Garden, de Nueva York, y el hombre que todavía ostenta el récord de más semanas como número 1 (286 contra las 285 de Federer) triunfó 6-3 y 7-5. Desde ese momento, Agassi aceptó seguir participando de las giras, pero ya sin cruzarse en los courts con su eterno rival. Fue por eso que hasta Buenos Aires llegaron Jim Courier (otro ex N° 1) y Mardy Fish (actual N° 11 de la ATP y muy amigo de Juan Martín del Potro). Hay empresarios que están intentando convencerlo a Agassi de enfrentarse por última vez con Sampras a fin de año, en Nueva York, como despedida.
¿Qué hay detrás de este enfrentamiento dentro y fuera de la cancha? La fuerte apuesta de Sergio Massa, el intendente de Tigre, que tiene aspiraciones a la gobernación de la provincia de Buenos Aires, y utiliza el deporte para captar seguidores. Massa recurrió a José Luis Clerc, ex N° 4 del mundo, para que actuara como nexo con Sampras, Agassi y Courier. Batata, hombre que reside en la zona norte y tendría pensado incursionar en la política, aceptó gustoso. También colaboró con Massa la productora ID Entertainment, que es dirigida por el empresario del espectáculo y el fútbol Guillermo Marín, y Marcelo Chao.
Es difícil que alguien lo reconozca de manera oficial y rompa la reserva, pero se conoció que la cifra desembolsada para que Sampras y Agassi jugaran en la Argentina fue de aproximadamente US$ 1.000.000. Mientras Sampras nunca había estado en la Argentina, Agassi sí lo había hecho, ya que en 1988 jugó la Copa Davis y más tarde regresó en varias oportunidades por la amistad entre su mujer, Steffi Graf, con Inés Gorrochategui. "Andre siempre sacó lo mejor de mí", dijo Sampras, alguna vez. Está claro que también supo sacar lo peor.
La apertura de la jornada de exhibición, en la cancha montada en la playa de estacionamiento de la estación
de tren, tuvo como protagonistas a Agassi y Courier, con victoria para Andre por 6-4 y 7-5. "Quiero convocar
a un amigo: Guillermo Vilas", dijo Batata Clerc, en la entrega de premios individual, y el marplatense se sumó
a la fiesta. Luego, fue tiempo de Sampras y Fish. Un show de saque y volea de Pistol Pete, para deleite de sus fans, con victoria por 4-6, 7-5 y 10-8, en súper tie-break. Telón a todas luces.


