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Roger Federer sufrió un golpe inesperado en su fortuna personal. En una sola jornada bursátil, el patrimonio del legendario tenista suizo tuvo una merma estimada en 52 millones de dólares. Según los cálculos de Forbes, su riqueza cayó hasta los 952,4 millones de dólares el pasado martes 11 de agosto, alejándolo temporalmente del selecto club de deportistas con patrimonios de diez cifras al que había ingresado formalmente en 2025. El origen de este traspié se dio en la bolsa de Nueva York, donde las acciones de On Holding, la empresa de indumentaria deportiva de la cual es accionista, se desplomaron un 19 por ciento.
Así, antes de su regreso al US Open, donde participará de una exhibición, Federer quedó por debajo de la barrera de los 1000 millones al que se había trepado por primera vez hace un año atrás. Su contrato más importante es el acuerdo por diez años y US$ 300 millones que firmó con la japonesa Uniqlo en 2018. También mantiene asociaciones con marcas como Rolex y Mercedes-Benz.
La reacción del mercado fue una respuesta directa a la presentación de los resultados trimestrales de la compañía. Aunque On Holding reportó una facturación de 850,3 millones de francos suizos durante el segundo trimestre de 2026 —cifra que representa un crecimiento del 13 por ciento interanual—, la cifra no alcanzó las expectativas de los analistas de FactSet, que proyectaban 878,4 millones. Este desfase entre la realidad contable y las proyecciones financieras provocó que los papeles de la firma cayeran hasta los 31,41 dólares, marcando su nivel más bajo en el último año.
Más allá del derrumbe bursátil, el balance de la empresa muestra indicadores positivos: On Holding pasó de registrar una pérdida de 40,9 millones de francos suizos en el segundo trimestre de 2025 a obtener una ganancia neta de 105 millones en igual período de 2026, según reportes. Además, las ventas directas al consumidor subieron un 26 por ciento. La compañía justificó la desaceleración asegurando que limitó deliberadamente las ventas mayoristas para proteger su posicionamiento premium y sus inventarios. Es decir, el mercado penalizó una expectativa incumplida y no una falta de rentabilidad.

La trayectoria de Federer como inversor comenzó en 2019, cuando se sumó a On Holding no solo como patrocinado, sino como pieza clave del negocio. Su participación accionaria, estimada en un 3 por ciento, fue el motor que catapultó su fortuna hacia los 1100 millones de dólares el año pasado. El extenista no solo aporta su imagen, sino que colaboró activamente en el desarrollo de la línea de calzado THE ROGER. Estos activos representan un salto cualitativo respecto a sus ingresos tradicionales: durante toda su carrera profesional, Federer acumuló más de 130 millones de dólares en premios, una suma “menor” respecto de la dimensión de sus inversiones actuales.
La caída de On también obligó a la firma a moderar sus proyecciones anuales, previendo ahora ingresos totales entre 3.470 y 3.560 millones de francos suizos para el cierre de 2026. Para Federer, sin embargo, el camino hacia los mil millones sigue estando a poca distancia: la misma empresa que lo hizo multimillonario es la que hoy pone a prueba su solidez financiera.
El ex tenista, retirado desde 2022, generó buena parte de su riqueza fuera de las canchas. A lo largo de 24 años como profesional ganó 103 títulos, pasó 310 semanas como número uno del mundo y consiguió 20 torneos de Grand Slam, cuatro menos que Novak Djokovic.




