

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.
Se puede hablar del buen momento del tenis argentino a partir de los resultados en el circuito o en la Copa Davis. Y también es necesario admirarlo por la calidad humana de su semillero: Florencia Molinero, una jugadora de 16 años, formada en el Centro Nacional de Alto Rendimiento de la Asociación Argentina de Tenis, donó a ese centro de formación los 1000 dólares que recibió como premio por haber integrado el equipo argentino de la Fed Cup ante España, en abril último.
Molinero nació en Rafaela el 28 de noviembre de 1988. En diciembre último se consagró campeona del Orange Bowl, junto a Emiliano Massa, otro de los buenos proyectos del semillero que funciona en las cuatro canchas del fondo del Buenos Aires Lawn Tennis Club y que maneja Gustavo Luza, el ex capitán del equipo de la Copa Davis.
Criada tenísticamente en tiempos de vacas flacas para la Escuela Nacional -la increíble contracara del suceso que provoca la Legión-, Molinero pudo viajar por el mundo gracias a los aportes que silenciosamente está haciendo Gabriela Sabatini para apoyar a las próximas generaciones.
En abril último, debido a la imposibilidad de contar -por diferentes motivos- con cuatro profesionales, Ricardo Rivera la invitó a integrar junto con Gisela Dulko, Mariana Díaz Oliva y María Emilia Salerni el equipo que cayó en Jerez de la Frontera.
A su regreso, Molinero supo que cobraría esos mil dólares. Y la jugadora, a través de su padre, le comunicó a la Asociación Argentina de Tenis que renunciaba al dinero y que quería destinarlo para ayudar a aquellos que están intentando hacer su mismo camino. Con esa plata se adquirió una filmadora que también permite tomar fotografías, elemento necesario para analizar la evolución de todos los jugadores del país. Ahora, el Centro Nacional de Alto Rendimiento podrá contar con las imágenes de todos los chicos del país. Serán escenas que llegarán gracias al ejemplo de Molinero, una chica que fue agradecida con quienes la formaron. Y por ello es un gesto que merece no ser pasado por alto.


