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ROMA.- El italiano Filippo Volandri produjo ayer uno de los impactos tenísticos del año al derrotar al suizo Roger Federer, Nº 1 del mundo, por 6-2 y 6-4 en los octavos de final del Abierto de Italia.
"No podría ni haber soñado esto", dijo un emocionado Volandri, en contraste con el desconcierto de su rival: "Tengo que hacer un autoanálisis, no es mucho lo que puedo decir ahora. Tengo que ir directamente a entrenarme".
Fue la cuarta derrota de Federer en la temporada, tras caer ante Guillermo Cañas en Indian Wells y Miami y ante el español Rafael Nadal en la final de Montecarlo. Aunque esas caídas, por la actualidad del de Tapiales y por lo que significa Nadal, tienen más vínculos con la lógica.
Federer está sufriendo esta temporada en la arcilla, pese a que cuenta con un apoyo más intensivo de Tony Roche, su entrenador, en comparación con años anteriores. El suizo tiene entre ceja y ceja ganar Roland Garros, el único de los cuatro majors que no conquistó, lo que lo pondría en carrera hacia el Grand Slam.
El suizo no se quiso justificar: "No tenía problema físico alguno. Hice un pésimo inicio de partido, dejé escapar algunas ocasiones en el segundo juego y pronto me encontré por detrás. El, no obstante, jugó bien su partido. Es una derrota que me deja mucha desilusión. Fui el primero en llegar a Roma, por lo que mi preparación fue óptima. Me desilusiona jugar de esta forma en este turno, pero esto sucede, esto es tenis, eliminación directa".
Federer se manifestó acostumbrado a superar partidos en los que no tiene un buen desempeño. "Lo hago porque soy el más fuerte del mundo, porque sé encontrar las mejores opciones. Hoy, en cambio, no me noté nunca en partido, siempre me sentí con la espalda contra el muro y el partido se fue muy rápido".
Volandri, 53º del ranking, aprovechó que Federer cometió 44 errores no forzados, sólo tuvo una efectividad del 44 por ciento con el primer saque y que apenas concretó uno de los siete break points que tuvo.
El Foro Itálico fue un hervidero en el que Volandri encendió al público con cada punto ganado, hasta desplomarse sobre el polvo de ladrillo con la victoria consumada. El italiano, finalista en Buenos Aires 2006, dijo: "Entré a la cancha tranquilo, no tenía nada que perder. No pude creer lo que sucedía en el primer set, él me entregó algunos puntos y yo lo aproveché. Esto es tenis".
La felicidad tiene una explicación: el último jugador local en alcanzar los cuartos de final había sido Andrea Gaudenzi en 1994. Para buscar un campeón italiano hay que ir mucho más atrás todavía, a 1976, cuando Adriano Panatta superó a Guillermo Vilas.


