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MELBOURNE.- Australia es el rey de la Davis. Por 28a vez, tras superar por 3 a 1 a España en la final, tal como se consignó en la edición de ayer. Y con el correr de las horas, la figura de Mark Philippoussis cobra mayor dimensión. Indicado como héroe por el público y por la prensa, Scud, tal como se lo conoce, disfruta del reconocimiento tras sobreponerse a tremendos dolores en un hombro y reaccionar para demoler por 6-0 a Juan Carlos Ferrero en el quinto set.
"Viví el día más importante de mi carrera, sin dudas", expresó Philippoussis, hijo de un taxista griego, tras vencer a Ferrero 7-5, 6-3, 1-6, 2-6, 6-0, en 3h13m, para sellar el 3-1; el quinto punto no se jugó.
Philippoussis, quien parecía vencido después de ceder rápidamente el tercer y cuarto sets, se fue a los vestuarios, donde lo revisó el médico Andrea Bisaz. "Cuando lo ví a Lleyton (Hewitt) cambiarse para ir jugar el quinto punto (ante Carlos Moya), le pregunté qué estaba haciendo; le dije que no era necesario que se cambiara, porque yo iba a ganar mi partido", reveló.
"Si se hubiese tratado de un partido común, Mark tendría que haber abandonado", admitió Bisaz, quien revisó a Philippoussis de dolores pectorales que afectaron su hombro derecho y complicaban especialmente su saque (pese a ello, conectó 21 aces). Pero Philippoussis regresó después de diez minutos a la cancha y arrasó con Ferrero, en una de las reacciones más notables que se recuerden en el tenis.
"Nunca vi algo así en toda mi carrera", admitió Todd Woodbridge, quien había puesto 2-1 a Australia en pareja con Wayne Arthurs al arrasar en tres sets el sábado al doble español Feliciano López-Alex Corretja.
"Este hombre se ha convertido en un héroe nacional", dijo el capitán John Fitzgerald, quien confió en que Australia, que ahora suma 28 títulos, podrá alcanzar pronto a Estados Unidos, que tiene 31, pero no gana desde 1995.
Philippoussis, 9º del mundo, de 27 años, finalista en Wimbledon en 2003 y con una carrera signada por las lesiones -que casi lo postran- ya había sido el héroe de la victoria australiana en la Davis de 1999 ante Francia, en Niza. "Pero lo de hoy fue superior. Sin ustedes no habría sido posible", dijo el jugador a los 15.000 aficionados que colmaron el Rod Laver Arena y saludaron eufóricos la victoria del tenis australiano.
