

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.

João Fonseca pisó el polvo de ladrillo del court central Buenos Aires Lawn Tennis Club, el más emblemático del país, después de 360 días. Casi un año desde que ganó su primer título ATP, en el Argentina Open, en el que dio un salto excepcional en su joven carrera. Con altibajos, lógicos, pero madurando con prontitud (es 33°, fue 24°, ganó dos títulos).
Pisó una de las canchas más lentas del circuito (aún más pesada de noche) con un desafío de alto riesgo: comenzar la defensa del trofeo, desde los octavos de final, ante el chileno Alejandro Tabilo (ahora 71°, 19° en 2024), que no le teme a nada (le ganó dos veces a Novak Djokovic). Y el examen fue demasiado exigente, no pudo aprobarlo y cayó por 6-3, 3-6 y 7-5, en 2h24m. Todo un cimbronazo.
Acompañado por sus padres (Crico y Roberta) y por Guilherme Teixeira, su entrenador desde los doce años, el tenista carioca compitió por primera vez desde el 20 de enero, cuando perdió en la primera ronda de Australia con Eliot Spizzirri (Estados Unidos). Una lesión en la espalda lo perjudicó durante la gira oceánica, pero, al llegar a Buenos Aires, dijo sentirse mucho mejor (lo repitió después del partido, sin poner excusas).
Sin embargo, le costó mucho acomodarse en el primer set. Cedió su servicio, no marcó el ritmo con el drive y el hábil zurdo Tabilo lo irritó, desplazándolo de un rincón al otro. La numerosa (y ruidosa) marea de espectadores brasileños, identificada con camisetas de la selección de fútbol y de clubes como Gremio, Flamengo e Inter, siguió lo que pasaba con preocupación. Pero Fonseca reaccionó en el segundo parcial: empezó a castigar mejor la pelota, le rompió el saque a Tabilo en el sexto game (4-2) y nada lo detuvo hasta estirar la definición al tercer set.
Vaya paradoja: Fonseca volvió a mostrarse dubitativo, impreciso y con cierta falta de electricidad de piernas para llegar a las pelotas que picaban cerca de la red. Levantó dos break points (15-40) en el cuarto game, sacando 2-1 abajo; y otros dos más de inmediato. Pero Tabilo, porfiado, lúcido, insistió y, en la quinta chance de quiebre, lo logró (Fonseca jugó con segundo saque y falló un revés paralelo).
Pero como la mente es el “músculo” más importante del tenista y a veces falla, Tabilo sacó 3-1 y 0-40, levantó los tres break-points, el brasileño forzó una nueva oportunidad y la consiguió, achicando la distancia (3-2). Cada uno sostuvo su servicio. Fonseca sacó sin margen de error, 5-4 abajo, pero pudo defenderse con algo de sufrimiento (5-5). Tabilo, otra vez, sacó con autoridad y se sentó en ventaja, envalentonado (6-5).
El brasileño, otra vez sin espacio para fallar, sacó 0-30 y el público de camiseta verdeamarela tembló. El jugador de 19 años llegó al 30 iguales, pero Tabilo generó un primer match point, que no pudo aprovechar (le flotó el revés). Después de un largo peloteo, Fonseca erró un revés cruzado y Tabilo tuvo un segundo punto de partido, pero Fonseca -con mucho coraje- dejó la línea de fondo, entró en la cancha unos metros y logró un tiro ganador de drive. Pero la alegría brasileña fue efímera: Tabilo provocó un tercer match point y logró desanudar un partido con gran valor, que le permite llegar a los cuartos de final en el tour por undécima vez, la primera desde su título en Chengdu, en septiembre pasado (su próximo rival será Tomás Etcheverry).
We see you, Joao 🤩@iebmasargopen | #ArgOpen2026 pic.twitter.com/YkwOZO10wa
— ATP Tour (@atptour) February 11, 2026
“Estoy triste. Quería mucho poder ganar. Físicamente estoy bien, pero no jugué bien. Es una derrota muy dura. Pero seguimos con la cabeza positiva. Si sigo trabajando duro los resultados van a venir. Si dijera que no me jugó en contra la presión por la defensa del título sería mentiroso. Un poco más de tensión sentí. Intenté poner más actitud, gritos, jugar con la hinchada… intenté de todo. Faltó convicción, faltó confianza. Pero estoy entrenando bien. Confío en que va a ser un buen año”, describió Fonseca, en la rueda de prensa, dolido.
Y siguió: “Obviamente hay muchas expectativas, personas hablando de mi tiempo de maduración. Dicen: ‘João va a ser el próximo Guga, el próximo Alcaraz, el próximo Sinner’. Pero estoy haciendo mi historia. Cada cosa en su tiempo. Estoy trabajando muy duro, mi mentalidad, mi técnica, mi físico, tengo un team muy bueno, que me ayuda a crecer como jugador y persona. No me gustan las comparaciones, pero van a venir. Obviamente, a veces me afectan, me quedo con más tensión, pero en general las acepto muy bien”.
Fonseca, que perderá posiciones (en el ranking en vivo figura 37°, -3), se fue muy pronto de Buenos Aires, lo que también representa un golpe para el espectáculo del torneo (pero una oportunidad para los locales). Lo espera el 500 de Río de Janeiro, desde el lunes, donde el año pasado, agotado por su desempeño en la Catedral porteña, se desplomó en su debut. Sabe a la perfección cuáles son sus virtudes y conoce sus limitaciones, las asume con humildad, incluso en los momentos más amargos.

