Los 100 títulos de Federer. 2001, cuando el mundo vivió el nacimiento de la era Roger

Federer con el trofeo ganado en Milán 2001, su primer título oficial: tenía 19 años y era el 27° del mundo
Federer con el trofeo ganado en Milán 2001, su primer título oficial: tenía 19 años y era el 27° del mundo
José Luis Domínguez
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2 de marzo de 2019  • 16:00

El domingo 4 de febrero de 2001 quedó marcado en el calendario del tenis mundial por una sencilla razón: ese día, Roger Federer ganó el primer título ATP de su carrera. Fue en el torneo de Milan, que se jugaba sobre carpeta y bajo techo, como parte de la gira indoor europea siguiente al Abierto de Australia. Por entonces, el suizo era el 27° jugador del ranking y tenía 19 años; si bien ya mostraba rasgos de gran jugador, acaso nadie imaginaba que llegaría a estar por encima de todas las leyendas. En aquel certamen de Milan (hoy fuera del tour), Federer partió como séptimo favorito, y superó sucesivamente al alemán Rainer Schuettler, al francés Cyril Saulnier, al croata Goran Ivanisevic, al ruso Yevgeny Kafelnikov, y en la final, al francés Julien Boutter. De los 32 jugadores que disputaron aquel certamen, es el único que sigue en actividad 18 años después. Una curiosidad: uno de los participantes de aquel certamen era el croata Ivan Ljubicic, hoy entrenador de Roger.

¿Cómo era el circuito masculino por entonces? Pete Sampras , que había gobernado el tour durante seis años consecutivos entre 1993 y 1998, empezaba lentamente a alejarse del trono. En esos días, el estadounidense estaba tercero en el ranking, por detrás de dos jóvenes: Marat Safin, que tenía 21 años, y Gustavo Kuerten, de 24 y que venía de finalizar la temporada 2000 en lo más alto. La primera diferencia que salta a la vista con el ranking actual: el Top 10 tenía sólo un jugador de 30 años (Andre Agassi) y a uno de 29 (Sampras) como los de mayor edad. El ranking actual de los 10 mejores tiene siete tenistas por encima de las tres décadas; los únicos Sub 30 son Alexander Zverev (21; tenía apenas 3 años cuando el suizo festejó su primer título), Kei Nishikori (29) y Dominic Thiem (25).

Era un momento de transición, con varios jugadores que se alternarían en la cima hasta que Federer tomó el mando en enero de 2004, y comenzó el ciclo que cambiaría el mundo de las raquetas. Aquella consagración en Milan también ponía fin a un par de frustraciones para Federer, que en 2000 había perdido sus dos primeras finales (Marsella y Basilea). En los Juegos Olímpicos de aquel año en Sydney sorprendió al llegar a instancias decisivas, pero perdió el bronce ante el francés Arnaud Di Pasquale. Pero, para Federer, el mejor recuerdo de aquel torneo en Australia fue haber conocido a quien sería luego su mujer, madre de sus cuatro hijos y manager: la eslovaca Mirka Vavrinec.

Cómo estaban los tenistas argentinos

En cuanto al tenis argentino, había una buena cantidad de jugadores en el Top 100, con siete representantes, tal como sucede hoy, pero ninguno estaba dentro de los diez mejores. El mejor ubicado era Franco Squillari , hoy a cargo del Departamento de Desarrollo de la AAT, que estaba en el puesto 18° de la clasificación semanal. Detrás venían Mariano Puerta (21°), Gastón Gaudio (38°), Juan Ignacio Chela (60°), Agustín Calleri (63°, hoy presidente de la AAT), Mariano Zabaleta (66°) y Guillermo Coria (73°). Bastante más atrás estaba, por caso, David Nalbandian (242°). Squillari, que por entonces tenía 25 años, había llegado a las semifinales de Roland Garros en 2000, pero serían los que venían detrás los integrantes de la Legión Argentina, la numerosa camada de jugadores que protagonizó grandes momentos en el circuito durante esa década.

En la misma semana de aquel torneo de Milan en 2001, también comenzaba una flamante gira sudamericana de canchas lentas, con arranque en Bogotá. En el torneo colombiano, el título fue para el español Fernando Vicente, que le ganó la final al Flaco Chela por 6-4 y 7-6 (8-6). En el dobles, los campeones fueron dos argentinos convertidos hoy en entrenadores: Mariano Hood (coach de Leonardo Mayer) y Sebastián Prieto (con Juan Martín del Potro). Pocas semanas después, el circuito mayor masculino regresaría a nuestro país tras una ausencia de seis años con la Copa AT&T, hoy reconocido como Argentina Open.

La realidad de aquel febrero de 2001 también era distinta. George W. Bush asumía como presidente de los Estados Unidos y Nueva York aún disfrutaba la belleza de las Torres Gemelas, Juan Pablo II era el Papa vigente, y el Euro empezaba a afirmarse como moneda entre los principales países del Viejo Continente. En la Argentina, aquel año vería campeón a San Lorenzo (torneo Clausura), Racing (Apertura) y a Boca (Copa Libertadores), en medio de un terremoto institucional que concluyó con la salida de Fernando de la Rúa y los cinco presidentes en una semana. En abril de ese año, LA NACION lamentó el fallecimiento de su secretario general de redacción, Germán Sopeña, en un accidente de aviación en el que también pereció Agostino Rocca, presidente de la empresa Techint.

El de aquel febrero de 2001 era otro mundo, otro circuito, otro momento del tenis. Federer traspasó varias generaciones a lo largo de más de dos décadas en el tour, y en todas dejó su huella. Del Top 100 de aquel ranking de febrero de 2001, el suizo es el único jugador todavía en actividad. Más aún: por entonces aparecía 27°; hoy, plenamente vigente, está dentro de los diez mejores. Casi dos décadas después de aquel primer título, y pase lo que pase en el futuro, el tenis es consciente de que habrá un antes y un después de Federer.

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