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PARÍS (De un enviado especial).- Con el peso incuestionable de la superioridad, Rafael Nadal transformó en certezas los pronósticos que lo depositaban en la final de Roland Garros por sexta vez: irá en busca de una nueva corona en el abierto francés, con la intención de igualar al sueco Björn Borg, ganador en seis ocasiones en el segundo Grand Slam de la temporada.
En el día de su 25° cumpleaños, el zurdo le ganó al escocés Andy Murray por 6-4, 7-5 y 6-4, en un partido al que le faltó brillo por el fuerte viento que forzó varias equivocaciones y que llevó siempre la cadencia de Nadal. Luego de la conferencia de prensa fue agasajado por los periodistas, pero, para muchos, el mejor regalo se lo hizo Roger Federer, con la victoria sobre Novak Djokovic. Rafa podría conservar el N°1 hasta Wimbledon, pero para ello, mañana deberá ganarle a Federer; de lo contrario, el serbio asumirá pasado mañana como nuevo rey del circuito masculino.
En principio, las perspectivas son mejores para el español, que venía traumatizado por las cuatro caídas que sufrió este año contra Djokovic, mientras que con Federer tiene un balance inmaculado en el polvo de ladrillo parisiense: cuatro éxitos en tres finales y una semifinal. Con un rendimiento de menor a mayor en Roland Garros, celebró la victoria arrodillado sobre el polvo de ladrillo, más allá de su increíble registro aquí, con 44 triunfos y apenas una derrota en siete participaciones.
"Estoy contento después de pasar una situación que no ha sido fácil. En la primera o segunda rueda tenía la presión de no perder. Pero ahora juego para ganar, ya no tengo presión de defender puntos. Estar en una final de Roland Garros es para celebrarlo, uno no sabe nunca si lo va a conseguir. Estoy muy feliz de volver a jugar una final aquí, que para mí es el torneo más importante del año. Hice un buen partido en condiciones climáticas difíciles; no era sencillo jugar con ese viento", explicó Nadal, que elogió a Murray: "Es un jugador fantástico que merece ganar pronto un Grand Slam".
El británico se fue con sensaciones encontradas: llegó por primera vez a las semifinales en París y por momentos jugó en gran forma, pero sólo aprovechó 3 quiebres sobre 18 ocasiones. Además, por la lesión en el tobillo derecho que sufrió en los octavos de final, anunció que no participará en Queen's.


