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Por José Luis Domínguez
La Nacion
Para este 2011, David Nalbandian pretende volver a ocupar un lugar dentro de los diez mejores tenistas del mundo, situación en la que estuvo por última vez la semana del 16 de febrero de 2009, tres meses antes de operarse la cadera. El primer paso ya lo dio esta semana, con una excelente participación en el Heineken Open, en Auckland, donde anoche, al cierre de esta edición, disputaba la final frente al español David Ferrer.
Ahora bien: ¿qué tiene que hacer el cordobés para cumplir su premisa? En lo numérico, deberá mejorar la cifra de 2920 puntos que tiene quien actualmente ocupa la décima posición, el ruso Mikhail Youzhny. En este momento, Nalbandian aparece en el puesto 27°, con 1480 puntos, prácticamente la mitad de lo que necesita. El desglose de su campaña incluye apenas 90 unidades sumadas en los Grand Slams (tercera rueda del US Open 2009), 565 en Masters 1000, 655 en torneos de series 500 y 250, y 170 de la Copa Davis.
En el primer trimestre de 2011, Nalbandian sólo debe defender 115 puntos. Su calendario, luego del Abierto australiano en el que debutará contra Lleyton Hewitt, incluirá la gira sudamericana de polvo de ladrillo, con los torneos de Santiago, Buenos Aires y Acapulco, para luego integrar el equipo de la Copa Davis que se medirá con Rumania del 4 al 6 de marzo en el Parque Roca. Y el cierre será con los Masters 1000 de Indian Wells y Miami.
Estos últimos dos torneos y el primer Grand Slam asoman como las mejores posibilidades para sumar, básicamente porque son los que más puntos reparten. Hace dos años, la ATP introdujo una serie de cambios en el sistema de puntuación para los torneos que, a grandes rasgos, duplicó lo que otorgaban los Grand Slams y los Masters 1000, pero mantuvo los puntajes en los torneos de menor rango. Eso produjo una gran brecha. Conquistar un Grand Slam, o tener una excelente actuación allí, deja a un jugador prácticamente a las puertas del top ten.
Y aquí es donde empieza la misión de Nalbandian. Tras la operación en la cadera, el unquillense ya demostró que puede ser protagonista en varios torneos, pero necesita volver a etapas decisivas en los certámenes mayores del tour. De los jugadores en actividad, comparte con Federer, Nadal y Djokovic la lista de los pocos que alcanzó las semifinales en los cuatro Grand Slams, pero es el único que no pudo obtener ninguno. Y, en los últimos años, su labor ha ido decreciendo. Su última gran actuación fue en 2006, cuando llegó a las semifinales de Roland Garros. En los últimos dos años sólo disputó el Abierto de Australia 2009 (2» rueda) y el último US Open (3» rueda). El esfuerzo que demandan cinco sets podría suponer un esfuerzo riesgoso para su físico; para subsanar ese problema, el cordobés realizó una pretemporada de seis semanas.
En la gira oceánica, donde lo acompañan el entrenador Luis Lobo y el fisioterapeuta Diego Rodríguez, Nalbandian exhibió un juego más profundo y agresivo. Para el unquillense, el ranking no es una obsesión; entiende que el ascenso llegará como una consecuencia de los buenos resultados. En 2010, David terminó con un récord de 28-10, cifra muy buena para un jugador que empezó el año en febrero, y que estuvo casi cuatro meses sin jugar entre abril y agosto. Con poco para defender, será clave tratar de llegar a las segundas semanas en los Grand Slams. Ese será otro desafío para la versión 2011 de Nalbandian.


