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PARIS.- Bellísima, a tono con la primavera, la Ciudad Luz alberga por estas horas todas las ilusiones del numeroso contingente de tenistas que transita las callecitas y canchas del complejo de Roland Garros. Es tiempo de empezar a vivir el Abierto de Francia, con una constelación notable de estrellas y en un momento crucial de la temporada, con la posibilidad de un cambio en el número 1 a la vuelta de la esquina. Es tiempo de movimientos en las altas esferas, situación acorde con el affaire protagonizado por Dominique Strauss-Kahn, el director del FMI detenido en los Estados Unidos por presunto abuso sexual, cuya imagen acapara las tapas de diarios y decenas de minutos en la televisión francesa.
Pero además de la lucha por el primer puesto, la atracción incluirá también la irrupción a último momento de Juan Martín del Potro, recuperado con lo justo de un desgarro en el recto anterior izquierdo. El único jugador de nuestro país en la lista de preclasificados salió bastante desfavorecido en el sorteo realizado ayer. Semifinalista aquí en su última participación, hace dos temporadas, el tandilense debutará contra el croata Ivo Karlovic y, en caso de salir airoso, tendría un cruce con Ernests Gulbis en la segunda rueda, mientras que en la tercera podría cruzarse con nada menos Novak Djokovic, el hombre que se olvidó de perder, pues no prueba el sinsabor de la derrota desde noviembre del año pasado.
"Sí, lo vi el cuadro. No está mal, ¿verdad?", dijo escuetamente Delpo, que ayer se entrenó por la mañana con el austríaco Andreas Haider Maurer, y por la tarde peloteó con su entrenador Franco Davin. La idea es ir de a poco; tratar de conseguir el mayor ritmo posible, justo a casi tres semanas del desgarro que lo obligó a interrumpir la gira de canchas lentas. Al menos ayer, en la cancha 1, al tandilense se lo vio pegando con mucha potencia y bastante soltura, con la intención de readaptarse lo más rápido posible al polvo de ladrillo.
Si bien el resultado del sorteo no fue el deseado, bien vale recordar una añeja frase de Davin: "Los más grandes lo respetan mucho. Ellos también se fijan por cuál lado de la llave va Del Potro". Eso se corroboró ayer, durante la ceremonia de presentación del cuadro principal que protagonizaron Rafael Nadal y la bella Ana Ivanovic. "Voy a tratar de que salga lo más lejos posible de mi lado", bromeó (o no tanto) el zurdo español. La jugada le salió bien: Delpo, como 25° favorito, apareció casi en el otro extremo del main draw, con un panorama que expone la utilidad relativa que tiene ser un preclasificado. Djokovic, el número 2 del mundo, acumula 37 éxitos en 2011 y, en caso de llegar a los cuartos de final, igualará el mejor comienzo de una temporada, récord que John McEnroe (42-0) anotó en 1984. Ayer, durante una conferencia de prensa, el serbio anticipó: "No me siento invencible y no creo que vaya a ser fácil ser campeón aquí. Lo importante ahora es acostumbrarme a las condiciones de juego. Ir partido a partido es la actitud correcta". En el debut, se medirá con el holandés Thiemo De Bakker.
Bajo el tibio sol en el Bois de Boulogne, habrá ocho argentinos en los cuadros principales del segundo Grand Slam de la temporada. El último en sumarse, desde la clasificación, fue el correntino Leonardo Mayer, que consiguió el pasaje al ganarle en la última rueda de la qualy al checo Jan Hernych por 5-7, 6-2 y 6-3. Una buena para la numerosa legión que había desembarcado en la semana previa, y que al menos consiguió ubicar un representante más, con una cifra reducida en comparación con otros momentos. Mientras tanto, decenas de trabajadores van de aquí para allá con carteles, cajas y mercaderías, ajustando los últimos detalles para el certamen que empezará mañana, con el primer domingo de superacción . Roland Garros empieza a vestirse para la fiesta de las raquetas. Con el glamour de siempre. Fiel al encanto parisino.

