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NUEVA YORK (DPA).- Pete Sampras y Andre Agassi , el gran clásico en el último decenio. Veinte trofeos de Grand Slam entre ambos (13 para Sampras, 7 para Agassi), seis títulos del US Open (4 y 2), 32 partidos entre sí (18 y 14)... Este Flushing Meadows tuvo, en los cuartos de final, su partido inolvidable: 3h32m del mejor tenis con victoria para Sampras (10° favorito), por 6-7 (7-9), 7-6 (7-2), 7-6 (7-2) y 7-6 (7-5).
Era la tercera vez que se enfrentaban en el US Open, y como sucedió en las anteriores (las finales de 1990 y1995), el festejo fue para Sampras, en un choque aplaudido de pie por los 23.000 espectadores que colmaron el court central Arthur Ashe.
Las estadísticas indican que no hubo quiebres de saque en 48 games, con seis oportunidades de break para Sampras y tres para Agassi, que se fue del torneo sin haber cedido su servicio en los cinco partidos que disputó.
Desde el comienzo, cuando ambos demostraron que iban a asegurar su saque, quedó claro que sería un partido muy parejo. Sampras buscó apoyo en su estilo de subidas a la red y trató de desequilibrar con los winners (78 contra 55), mientras que Agassi trabajó desde el fondo con precisión y potencia en el drive y cometió menos errores (18, ante los 39 de Sampras).
Sampras perdió el desempate del primer parcial tras desperdiciar tres set-points, pero la historia fue distinta en los siguientes tie-breaks, con claro dominio de Pistol Pete .
En el desempate decisivo, Sampras se adelantó 6-3, pero cometió un error y una doble falta. Agassi, en busca de la igualdad, estrelló la pelota contra la red; ése fue el punto final de un encuentro tenso.
"Fue un partido memorable . Cualquiera merecía ganar; esta vez, no hay mejor ni peor; uno tenía que llevarse la victoria, y fui yo. Agassi es un gran campeón y un jugador excepcional", señaló Sampras. El Kid expresó: "Perdí por unos pocos tiros y Pete jugó bien los puntos importantes". Euforia y desilusión al margen, los dos norteamericanos regalaron un partido para el recuerdo.


