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LA PLATA.- Fue la noche de Badajo, de Horacio Torres, de Antonio Fabián Rivero, del stud-haras Dilú, de Mi Rey y Santa Cándida, entre otros grandes. Ayer tuvo su lugar la fiesta de los premios Dardo Rocha, ese reconocimiento anual que el turf de esta ciudad hace a los suyos.
Creados por la actual intervención del hipódromo, dirigida por Gerardo Caresano, los Dardo Rocha nacieron de la necesidad de mimar a los ídolos locales, de darles ánimo, de agradecerles por confiar en su pista y por contribuir al engrandecimiento de la hípica del Bosque.
Fue, como siempre, una reunión de amigos en la que algunos se llevaron trofeos para ubicar en la vitrina y otros, el premio del afecto.
El caballo Badajo resultó el gran ganador de la velada realizada en la tribuna Oficial del escenario platense, a la que asistieron Jorge Rodríguez, director de hipódromos, y autoridades de la hípica.
El año pasado, en la pista, Badajo ganó el Dardo Rocha; ahora, obtuvo otros tres. Por votación de instituciones de la industria y de medios especializados, fue consagrado el Mejor Caballo, Mejor Fondista y Mejor 3 años macho de 2004.
El campeón, que se recupera de un desgarro en el haras Carampangue, pasó el rastrillo como lo hizo en la cancha. Dominó en todas las categorías para las que había sido nominado.
Horacio Torres y Antonio Fabián Rivero nuevamente se impusieron en la categoría de entrenador y jockey, respectivamente, y ya van tres años consecutivos que lo consiguen. Rivero fue el jinete de Badajo, entre otros.
Aquellos hombres que no suelen ser tan conocidos, pero sí fundamentales, también tuvieron su espacio, al otorgarse premios especiales a tres vareadores: Esteban Monzón, Néstor Sánchez y Cornelio Pérez.
También recibió una mención el jockey Jorge Valdivieso, quien, justamente, puso en manos de Antonio Rivero el premio al mejor piloto de 2004.



