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Barbaro, ganador ayer del Derby de Kentucky, es el nuevo ídolo de la hípica norteamericana. Tiene, el hijo de Dynaformer, todo lo necesario para que no se lo olvide. Por lo pronto, es candidato a ganar la Triple Corona; tiene un récord perfecto y, además, lo entrena un preparador que es héroe nacional y campeón olímpico; más prensa asegurada entonces.
Barbaro ganó todas las veces en las que compitió, y fueron seis. Ayer, en Churchill Downs, venció por siete cuerpos de ventaja a Bluegrass Cat. Hay quienes aseguran haberlo visto volar en los últimos tramos de la Carrera de las Rosas.
Hizo bien Michael Matz al hacer las pases con Edgar Prado, olvidándose que el año anterior el jinete peruano se rehusó a montarle uno de sus caballos. Lo volvió a contratar y el jockey le respondió a tal confianza conduciendo al potrillo a tres triunfos. "Barbaro demostró que es un gran caballo; quiero decirles algo a todos mis amigos y al pueblo norteamericano: los sueños pueden hacerse realidad", comentó Prado tras la victoria.
Michael Matz tiene una historia singular; en las Olimpíadas de 1989, en Atlanta, integró el equipo ecuestre que ganó la medalla de oro, pero su fama fue mayor cuando sobrevivió a un accidente aéreo en Iowa y salvó a tres niños, conduciéndolos a un lugar seguro, tras el fatídico vuelo de United Airlines. Eso le significó convertirse en héroe nacional y en 2002, con sólo tres caballos, comenzó su etapa de entrenador.
Ayer, en Churchill Downs, los tres niños que fueron salvados por Matz hace casi 20 años estuvieron en las tribunas apoyando a Barbaro, que obtuvo su sexta victoria consecutiva.



