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A comienzos de la década del 90, Daniel Cima empezó a cuidar caballos de carrera en Rosario, su ciudad natal. Pasaron más de dos décadas y sigue afincado allí, pese a presentar ejemplares con frecuencia en Palermo y San Isidro y haber obtenido clásicos importantes.
"Estoy mejor allá porque es mi casa y además vivo a dos cuadras del hipódromo. Con la autopista ahora estamos en unas tres horas acá y los costos son inferiores porque unos 600 pesos incluyen pensión y viajes; en Buenos Aires se encarece todo", explica el entrenador, de 48 años, que en 1998 vivió la experiencia de trabajar en San Isidro durante algunos meses. "El comentario era que el Independencia cerraba y había que abrir el panorama, por eso me vine con un plantel de caballos que eran los mejores que tenía en ese momento. Igual mantenía otro grupo más grande allá", aclara.
Fueron tiempos de incertidumbre que superó holgadamente combinando esfuerzo y triunfos, mientras Orilla del Monte, un haras al que por entonces cuidaba, mudaba sus ilusiones al hipódromo del Norte y potenciaba sus exitos. "Me propusieron venir, pero no podía descuidar a los demás propietarios. No me quejo por mi decisión y los caballos buenos no los sacó un improvisado, sino (Carlos Daniel) Etchechoury. Además, es gente amiga y me alegra que le vaya bien", asegura.
Actualmente Cima maneja alrededor de 50 pura sangres y en el balance se siente "contento y conforme. No reniego de los patrones ni de los resultados y no creo haber tenido caballos que podían rendir más de lo que dieron".
Por sus manos pasaron elementos como El Sultán (mejor dos años macho en 1994), Just in Jet (ganó el Guillermo Kemmis y el Santiago Luro de 1992), Reason For Die (venció en el Kemmis de 1993), El Gran Gringo (obtuvo el Maipú de 1996) y Lord Jan (se impuso en el 9 de Julio de 1996), entre los que prefiere no elegir a uno "porque cada momento es especial... y obviamente que no quiero quedar mal con nadie", dice, a pura carcajada. Y agrega: "Gané cinco veces el Provincias Unidas, en Palermo, y ésa es una carrera donde los rosarinos somos casi locales contra los que hacen largos viajes desde Tucumán, por ejemplo".
Cima no suele jugar a las carreras, pero generalmente apuesta fuerte a las extraoficiales para foguear a sus pensionistas antes de venir a Palermo o San Isidro. "Da buen resultado correr antes allá, ya que se salva el debut y se suma experiencia." Incluso, puede ser que ello represente la mejor medida para sus ejemplares porque reconoce que "hay que traer caballos con chance y al menos salvar los gastos. Los fracasos duelen el doble y se hace muy larga la vuelta a Rosario".
El hipódromo Independencia y el de Las Flores, los dos principales escenarios de la provincia de Santa Fe, atraviesan por difíciles momentos, pero Cima confía en que la situación se supere. Después de quedar afectado por las inundaciones y albergar familias que perdieron casi todo, "Las Flores reabriría en septiembre", anticipa, y el Independencia podría cambiar de manos al final de esta temporada. "Si no se licita, sigue la gente que actualmente está en el Jockey Club y es preferible que sea así si no va a darse un cambio importante. El principal problema es que no se generan pozos, ya que se juega para las carreras foráneas y eso disminuye el juego", explica.


