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Dicen que en la agencia del Jockey Club de Río Cuarto no cabía un alfiler a la hora de correr Candy Ride en el Gran Premio Joaquín S. de Anchorena, el día del Carlos Pellegrini.
Cuentan que la ciudad de 160.000 habitantes ya tiene su caballo del pueblo y hasta en zonas vecinas lo toman prestado como nuevo ídolo.
Con humor cordobés se agrega que aquellos que sólo por el sabor diferenciaban caballo de vaca, ahora, Candy Ride mediante, son expertos en hípica.
"Los que no sabían nada opinan como conocedores. Candy Ride caló hondo entre los burreros y pegó más fuerte entre quienes no lo eran", opina Alberto Fernández, ex presidente del Jockey Club de esa ciudad y amigo de los dueños del potrillo, entre ellos, nada menos que Gumersindo Alonso, el secretario de Agricultura y Ganadería de Córdoba.
Invicto en tres carreras, incluido dos grandes premios de la milla y alguna cuadrera, Candy Ride parece no tener rivales a la vista.
"Para el futuro hay varios opciones que vamos a analizar sin apurarnos porque tenemos un caballo que vale mucho", dice Miguel Alonso, quien comparte con su padre, hermanos, primos y Marcelo Rizzo la propiedad del campeón millero.
"Podríamos buscar otros horizontes y llevarlo a Dubai, en marzo, o a los Estados Unidos. También alargarlo para el clásico Martínez de Hoz o llegar al República Argentina. Este es un caballo increíble, diferente al resto, capaz de ganarle a los cuarto de milla en las cuadreras sin perder furia en más distancia", agrega Alonso, a quien se lo escucha como el fan número 1 del hijo de Ride the Rails.
Y parece que es cierto eso de que Candy Ride es un cohete. El mismo propietario lo cuenta: "Lo llevamos para una corta a General Cabrera, a 60 kilómetros de Río Cuarto, y ganó en 27 segundos para los 500 metros. Hasta podría haber estado en el Sprint de las Estrellas si no fuera porque le saltaron sobrecañas", menciona.
La Polla de Potrillos fue un nudo en la garganta para los Alonso. "Estaba anotado y lo tuvimos que borrar porque presentó un cuadro de tos. De correr, no sé qué pasaba...", señala, aunque se lo imagina ganador.
Dicen que Río Cuarto será la ciudad del interior donde más crecerá la tasa de burreros en 2003. La culpa se la adjudican a Candy Ride, un caballo con hinchada propia.



