Escolaso alimenta la esperanza uruguaya

Julio Abarno, entrenador del ganador de la Polla y el Nacional en Maroñas, confía en las chances del puntero
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10 de diciembre de 2009  

Corre un caballo uruguayo el Pellegrini y cuesta decir que es uno más del selecto grupo de extranjeros, en la carrera de pasado mañana. Por algún lado, en algún resquicio del pedigree, parece que los caballos de la otra orilla tienen un inevitable rasgo que los acercan a nuestro turf. Escolaso lo muestra por la línea materna: Look Out, su madre, es hija de Lockout, por Confidential Talk y Licitada. El haras Vacación en escencia.

El padrillo es Essayons, por Deputy Minister. "Dio a la mejor potranca de 2008 y al mejor potrillo de 2009", resalta Julio Abarno, entrenador de Escolaso, el ganador de la Polla y el Nacional en Maroñas. ¿Hace falta decir quién es el más destacado entre los caballos de 3 años?

Abarno es capitán de Caballería retirado del ejército uruguayo; entrenador de sangre pura desde hace tres años. "Fui profesor de equitación y vengo de familia con caballos de carrera", cuenta. Antes de dejar las armas ya era propietario. Después fue el tiempo del profesional: "Se reunieron algunos amigos y me pidieron que entrene. A Escolaso lo compramos de 7 meses en el haras El Ranchero y se recrió en Casupá". Este es uno de los establecimientos orientales más antiguos. "Allí se crió Romántico", recuerda el cuidador. Dos veces ganó el Pellegrini ese fenómeno. El dato es como orejear un ancho bravo en el truco. Sonríen Abarno y Esteban Lazo, el jinete que tendrá el zaino de la familia Machiavello. Lazo, de 33 años, lo montó siempre, desde el estreno.

"Es un caballo generoso; debutó cuarto pero estaba verde, y a los veintiún días ganó". Quedó corto por un cuerpo de la Triple Corona -segundo en el Jockey Club- y tras el Nacional el objetivo siempre fue el Pellegrini. "El Pellegrini está antes del Ramírez. La idea fue siempre el Pellgrini", sentencia Abarno cuando se le pregunta si hubo que elegir. La carrera máxima de Maroñas es el 6 de enero y Escolaso pesa 430 kilos. "Pero el corazón debe pesarle 400", describe, minimizando aquel detalle.

Lo mismo hace con la cuestión del viaje. Pasaron 23 horas hasta que unió su stud en Montevideo con el de San Isidro. Se acerca a la mesa de Abarno en el sorteo de partidores Bruno Quintana, presidente del Jockey Club, que lamenta esa demora, al tiempo que pregunta si lo están atendiendo bien en el Campo 2. "Le quiero agradecer a Leandro Bianchi (gerente del centro de entrenamientos), a Wenceslao Zalazar (jefe de pistas) y a toda la gente del hipódromo porque nunca nos falta nada, nos abrieron todos los días la pista de césped de vareo... no vamos a tener excusas." Además, Abarno y Lazo caminaron la pista principal para estudiarla.

Escolaso, el caballo que ganó el Nacional uruguayo de punta a punta ("es la primera vez desde la reapertura de Maroñas que se gana así", dice Lazo) tiene tan grande el corazón que Abarno no descarta que corra igual la máxima prueba de América del Sur. "Estamos metidos en el baile..." dice el cuidador, esperanzado por la chance del mejor potrillo que preparó desde que decidió ser profesional. Y orgulloso de tenerlo listo para el desafío más grande.

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