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Lo que va de una semana a otra. Siete días después de disfrutar la victoria de Invasor en la Breeders Cup Classic, ocurrió una de las cíclicas decepciones para el turf del país. Eu Tambem, un caballo brasileño, ganó el Gran Premio Nacional (G 1-2500 m) y el resultado no perturba por inesperado, sino porque se dio en la carrera que consagra al mejor potrillo fondista... de la Argentina. La carrera que es un símbolo y que hasta el tango hizo suya cada vez que recaló en la utopía burrera.
Pero la realidad estaba escrita en los nueve nombres del Derby. En la ausencia de los héroes de la Polla y el Jockey Club. En la presencia de una yegua que despertaba optimismo sin haber hecho demasiado hasta ahora. Y también en la inclusión de un potrillo de Brasil. Con parecida fama que Eu Tambem había venido Siphon en 1994 y terminó cuarto; después fue ganador de Grupo 1 y padrillo en los Estados Unidos.
Todos los caballos locales estaban limitados por la necesidad de un libreto, de un determinado desarrollo que les permitiera correr con sus armas. No había espacio para el genio que salva una situación adversa y gana a pesar de todo. Faltaba esa estrella.
Boca Tramposo dibujó un ritmo que ninguno se atrevió a cambiar. La situación podía exponer al rebelde a quedarse sin fuerza en el final. La cadencia de entrenamiento le permitió al puntero mantener a raya a No Voy, que sólo se preocupaba de que Eu Tambem no lo superara, allá por el opuesto, pero sin dar el salto para ir un paso más allá. Tal vez la experiencia de las dos últimas actuaciones, en las que quedó segundo tras hacer la punta, volvió más conservador a Pablo Falero.
Facundo Coria conservó los palos para Boca Tramposo cuando entró en la recta y parecía que sería presa de varios de sus rivales. Eu Tambem seguía allí, aunque no arrancaba; Barbie Parade se acomodaba abierta y mostraba las uñas, algo apurada por no perder terreno, y Body Gold buscaba su espacio.
En el momento en que todos soltaron el rollo, al brasileño le quedaba más para ofrecer. Sin un arranque fulminante; sin siquiera cambiar el paso; apenas con el esfuerzo de João Moreira, su jockey, que pegó tres veces de derecha y dos de zurda. Con eso le alcanzó para frenar la tozudez de Boca Tramposo y para desalentar a los que se habían ilusionado con que Body Gold haría algo parecido a lo del Casey. No sólo no se acercó a eso sino que además perdió el tercer puesto por la cabeza ante la yegua.
"A Eu Tambem lo conozco bien; corrió así en sus seis carreras. Siempre pensé que es un buen caballo y hoy lo probó", dijo Moreira, el jinete de 23 años que es líder de la estadística de Cidade Jardim, con 58 victorias desde junio.
Le tenían fe al hijo de Wild Event (Wild Again); éste un padrillo estadounidense que actúa por el sistema de shuttle en Brasil, como parte del movimiento inversor de ese país en los últimos años.
La madre, Charmosa, una hija de Fain de Santa María de Araras, nació en la Argentina. Sí, el país de Invasor, la tierra que ayer no tuvo en la pista un caballo a la altura de la carrera cumbre para potrillos.
1 solo éxito de un potrillo extranjero registra la historia del Derby desde 1884; Eu Tambem es el primero
Con la llegada de las pruebas de distancias largas se vio al mejor Boca Tramposo y el potrillo que venía de ganar por diez largos ahora estuvo cerca de repetir de punta a punta en el Nacional. “Moví de salida, con la idea de hacer un desarrollo lento, pero nos presionaron pronto. Al hacerlo correr de firme parecía que ya estaba”, expresó Facundo Coria, jockey del puntero, finalmente segundo, y se lamentó: “Justo nos gana un extranjero”.
Faltando 500 metros para el final del Derby, Barbie Parade daba motivos para creer en su triunfo, en especial a Julio Méndez, su jinete. Sin embargo, la potranca quedó tercera, al margen de la definición. “Viajamos un poco, pero vino más cómoda que nunca. Siguió su ritmo cuando emparejó al puntero y pensé que arrancaría”, señaló el uruguayo, que igualmente está conforme con su yegua. “Siempre está ahí. Se merece un triunfo de Grupo 1”, agregó.
Se notaba la desilusión en el rostro de Jorge Mayansky Neer. Venía caminando desde la veterinaria, donde había constatado, casi, que Body Gold, el potrillo al que entrena, no mostraba signos de dolencia alguna. “El desarrollo no se dio para él; acá faltan carreras de larga distancia; en Brasil hacen más”, se lamenta con un criterio al menos discutible. Poco margen hay para la larga distancia en la selección y tanto Body Gold como Eu Tambem, el ganador del Nacional, venían de competir en 2200 metros.
Sobre lo que no quiso emitir juicio el cuidador fue respecto de si su caballo se desempeñó demasiado lejos de la punta, teniendo en cuenta la lentitud de las acciones.
Sí se refirió a la cuestión el jockey del clasificado cuarto, José Ricardo Méndez: “El desarrollo se hizo muy suave, pero él vino estirado y no atropelló nada; no era el caballo del Casey”, subrayó. Es cierto que se lo vio estirado hacia el final del opuesto, pero no mucho más que cuando ganó aquél clásico, hace unos veinte días.


