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Para el jockey José Ricardo Méndez, nacido hace tres décadas en Neuquén, el recuerdo de esta temporada le provocará siempre mucha felicidad. Tanta como cuando se alternaba para correr en el hipódromo de su provincia, el de La Pampa o cualquiera de los de Córdoba durante su adolescencia porque era lo que más le gustaba.
El sello a un 2003 inolvidable llegó en los albores de este mes: resultó ternado por segunda vez para el Olimpia de Plata y consiguió su primer triunfo en una carrera de Grupo 1 en el Gran Premio Joaquín S. de Anchorena, donde guió al potrillo From the Sky. "Fue un año espectacular", certifica.
Horas antes del premio que entregó anoche el Círculo de Periodistas Deportivos, el jinete confesó a LA NACION: "No me hago ilusiones con ganarlo; estar en la terna ya me llena de orgullo", y pronosticó que Pablo Falero sería el ganador, como finalmente sucedió, porque "nos lleva mucha ventaja a (Juan) Noriega y a mi".
En la carrera del sábado anterior en San Isidro, Méndez vivió numerosas sensaciones. "Nunca había corrido a un caballo muy indicado en una categoría así. Soñaba con ganar mi primer Grupo 1 y por eso lo disfruté mucho. Igual reconozco que From the Sky me asustó cuando no entraba en las gateras porque pensé que podían retirarlo, y me sorprendió después que venciera tan fácil... aunque él andaba bárbaro", asegura.
Hasta llegar a este presente exitoso, nada resultó sencillo para el piloto neuquino. "Vine por primera vez con un caballo de Carciochi (Hugo, el preparador) llamado Es del Pinta y gané en Palermo, pero al poco tiempo me volví a La Pampa, donde estaba radicado, porque sólo podía correrles a los cuidadores del interior y me costaba entrar en peso; ahora estoy en 54 kilos, pero en aquel tiempo andaba en los 62", explica.
En marzo de 2000, cuando parecía que nada lo apartaría de las cuadreras, los preparadores Ramón Jones y Carlos Pérez lo convencieron para volver. "Ellos me dieron una mano grande, con sacrificio logré estabilizarme en mi peso actual y bastante rápido me hice jockey. Después no sentí el cambio, ya que seguía con un promedio de unas 20 montas semanales", recuerda, siempre con un tono pausado, mientras espera para salir a competir otra vez.
Actualmente, Méndez se mantiene entre los jockeys más ganadores, con una gran efectividad. Ya no se le ofrecen sólo ejemplares para las pruebas de velocidad y los buenos resultados en cualquier distancia ("aún le estoy tomando la mano a las largas, pero ahora en la vuelta gano más que en las cortas", menciona) lo convirtieron en primera monta de dos preparadores: Eduardo Tadei y Alfredo Gaitán Dassié. "Son los que más caballos me dan y tengo de ellos mucho respaldo", sintetiza, y agrega que lucir la chaquetilla del stud Río Claro "fue un empujón bárbaro y sirvió de vidriera".
Acaso por ello, y con el aval de las victorias, adquirió un mayor protagonismo, que seguirá incrementándose más allá de no ponerse metas. "Estoy conforme con mantener la cantidad de montas y triunfos, y si me va mejor, bienvenido sea", señala el jinete, y enseguida ofrece su receta: "Sé que será fundamentalmente a fuerza de trabajo".
En 1995, José Méndez decidió trasladarse de la provincia de Neuquén a la de La Pampa y allí se radicó. Al mismo tiempo, su hermano, Luis Marcelino, optó por probar suerte en los tres principales hipódromos de Buenos Aires, donde años después se reencontraron. "Es un rival más para mí. ¿Si hubo alguna cargada cuando uno le ganó al otro? No, nunca pasó; somos unidos y muy profesionales", afirma José.



