Carlos Lavor, el jockey hincha de Flamengo que tuvo un fin de año soñado

Fuente: Télam
Carlos Delfino
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14 de diciembre de 2019  • 22:57

A la historia de Carlos Lavor en los hipódromos le estaba faltando un capítulo glorioso internacional. Ayer fue la quinta vez que el jockey brasileño intentó ganar el Carlos Pellegrini, en su séptima excursión a la Argentina, y selló un fin de año en el que se alinearon los astros. En la carrera que Pablo Falero se despedía de San Isidro, el jinete carioca fue el que se salió con las suyas y se le cumplieron todos los deseos.

"No sólo gané mi primer Pellegrini, sino que hace poco festejé la Copa Libertadores con Flamengo", le dijo a LA NACION, cuando ya había pasado casi una hora de su victoria en las riendas de Não Da Mais. Desde que cruzó el disco, los festejos se prolongaron por la pista, donde fue paseado en un carruaje antiguo. Y luego, las fotos, los abrazos, la premiación, más saludos, más festejos. Hasta que quedó de cara a la prensa, con la sonrisa como si la tuviera dibujada.

Lavor tiene 50 años, compite desde los 19 y lleva más de 4200 triunfos. Es el jockey radicado en Brasil más ganador en actividad, tras correr de atrás en la cuenta histórica a Jorge Ricardo hasta que éste se mudó a Buenos Aires. Creció en Río de Janeiro y se hizo fanático del equipo que le ganó a River la final de la Copa, el mes pasado. "Es un fin de año perfecto", dijo, antes de enfocarse en lo estrictamente turfístico, en la pasión que se convirtió en trabajo después de tomarle el gusto a los 14, cuando comenzó a montar.

El GP Carlos Pellegrini

El paso del tiempo y los triunfos lo convirtieron en una celebridad en su tierra. Creció ganando en Gávea, el hipódromo al pie del Cerro del Corcovao, hasta que hace unos años el haras Phillipson lo tentó para ir a San Pablo cada vez que alguno de los caballos de esa cabaña corriera en Cidade Jardim un clásico grande. Y así, llevó los éxitos un poco más allá, y se encontró con Não Da Mais en el camino. El Derby Paulista lo ganaron con la misma estrategia. Y pareció una réplica si además se ve que los jinetes del segundo, Miriñaque, y el tercero, Pure Nelson, son coterráneos: Francisco Goncalves y Jorge Ricardo. Una invasión.

"El jockey brasileño tiene la virtud de querer correr y ganar todo; y siempre se preocupa por estar bien físicamente. En el mundo está muy bien visto el jinete brasileño. Tenemos esa confianza de querer ser siempre el mejor", analizó. En los Estados Unidos, en Europa y en Asia dan fe de eso. Sobran los ejemplos. Argentina es otra tierra sagrada para ellos.

El entrenador, Afonso Flório Barbosa, le mostró el camino. Ya había ganado un Pellegrini, en 2012, con Going Somewhere. "Entreno hace 44 años en Campiñas y gané todos los grandes premios de San Pablo", subrayó, rumbo a la veterinaria, inflándose el pecho. En medio de la felicidad, no había espacio para la melancolía. "Estaba tomada la decisión de que lo traíamos y se quedaba acá, pensando en el Latinoamericano de marzo", confió.

El Pellegrini de 2012

Hubo otros grandes protagonistas en San Isidro. Uno de ellos fue Ángel Bonetto, que con Springdom logró su segundo triunfo en el Félix de Álzaga Unzué. "Toda una vida dedicada a los caballos", dijo el preparador. Ya tiene 83 años y del éxito anterior en esa prueba, el de Mali en 1986, pasaron 33. "Tuve un infarto y ahora viajo poco a Buenos Aires. Le estoy dejando la posta a mi hijo", explicó quien entrena en Venado Tuerto, en Santa Fe, aunque los propietarios sean cordobeses. "Son de Laboulaye, están cerca", detalló la relación, y puso el foco en el zaino. "Había que ver cómo rendía en el pasto y cómo se entendía con el jockey", señaló. En la fiesta de Falero, dejaron su huella otras celebridades.

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