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El sábado pasado, en ocasión de ganar con Succesful Affair el Gran Premio General San Martín, Horacio Karamanos se reencontró con una victoria de Grupo 1, esa que se le negó cuando Mestre fue distanciado en el Gran Premio República Argentina, el 1° de mayo. Y el triunfo llegó con los mismos colores. ¿Fue una revancha? Parece la pregunta obligada a la hora de charlar con este jinete de 34 años, que desde los 17 está sobre los caballos de carrera.
La oportunidad se dio ayer, mientras el jinete observaba la repetición del clásico Remigio González Moreno, donde condujo sin suerte a Bárbaro Cat, también de la divisa chilena –se detalla en la página 14–. Contesta Karamanos: "De ninguna manera es una revancha; yo no lo tomo así. Sí es una satisfacción enorme haber ganado con una chaquetilla como la del haras Futuro, porque detrás hay gente que invierte y trabaja mucho y se merece que las cosas salgan bien". La respuesta es firme y no deja dudas. Aquello nunca estuvo en su mente.
Hace semanas, Karamanos regresó de unas vacaciones en los Estados Unidos, la tierra que lo vio triunfar hasta pocos días antes de emprender el regreso al país, hace menos de un año. "Estuve en Virginia, muy cerca de Colonial Downs, un hipódromo donde el 95% de las carreras son en el pasto" explica. "Alterné la playa con las carreras y la verdad es que me fue muy bien. Corrí 105 y gané 20, con 16 segundos y 20 terceros, además de otras figuraciones, y aparte de lo económico, esto me ayudó mucho para mantenerme en estado."
El paso de Horacio por la hípica norteamericana no quedó en el olvido ni mucho menos. Su agente Kevin –a secas, como él pide que se lo nombre– no descuida su trabajo y es el encargado de mantener viva la imagen de jinete ganador que este argentino se forjó, porque tal vez en algún momento la tentación de regresar sea grande.
"Por ahora no lo pienso, porque mi familia está muy cómoda y mi hija Milagros, que con sólo ocho meses viajó con nosotros, ya tiene 10 años y su adaptación aquí es completa. Es más, es la chica diez; sus notas en el colegio son brillantes." Karamanos no puede disimular el orgullo que siente cuando habla de su única hija, entonces la ocasión parece propicia para que cuente cómo vio la situación de la hípica estadounidense frente a la crisis global. "En lo que respecta al turf, la situación no es muy diferente a la que se daba un par de años atrás. Los premios se mantuvieron y el nivel de apuestas no se redujo mucho. Yo no noté que hubiera grandes problemas."
¿Y en nuestro medio? "Creo que estamos bien, la relación premio-costo de pensión me parece que es buena y eso ayuda a que haya más personas interesadas en tener un caballito y así todos tenemos más trabajo".
Da gusto conversar con un hombre tan reflexivo y ubicado como Horacio Karamanos, por eso el cronista aprovecha la situación para insistirle al jockey sobre su permanencia en el país. ¿Tendremos Karamanos para rato?
La respuesta no puede ser concluyente por ahora y deja abiertos los dos caminos. "Me quiero quedar en el país. Estoy muy cómodo, pero el tiempo dirá; no cierro ninguna posibilidad".



