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LA PLATA.- Aunque sin nombrarlo, la comisión de carreras del hipódromo local salió a responderle a Néstor Yalet, que en declaraciones a LA NACION dijo sentirse perseguido por las reiteradas sanciones que reciben sus colaboradores; sanciones justificadas por medicar a los caballos que presentan en los hipódromos en forma antirreglamentaria y cuya última expresión fue la de Héctor Pavarini, con dos años de suspensión.
En un comunicado dirigido al turf todo, la comisión de carreras dijo ahora que "debemos dejar de pensar de una buena vez en fantasmas, perseguidores y perseguidos. Estas figuras aquí no existen y, en caso de existir, los supuestos perseguidos, siempre son los mismos personajes, ya conocidos por todos. A ellos se los invita a cambiar de hábitos, que tanto mal le hacen a la hípica argentina". Además, apuntó que está dispuesta a trabajar por un turf limpio y transparente.
La Plata señaló también que "en los últimos días han ocurrido hechos relacionados con el procedimiento del control del doping que han sido cuestionados y en relación a uno de ellos (por el caso Rubio Gaucho) se realizó la denuncia penal para que sea la Justicia la que saque a la luz la verdad".
El hipódromo, que dice estar dispuesto a trabajar con error cero, aseguró que será "inflexible con los que infrinjan el reglamento y quieran sacar ventajas deportivas con malas artes".
Héctor Silva, el presidente de la comisión de carreras, declaró ayer a LA NACION que los integrantes de ese cuerpo "buscamos un turf transparente, igualitario como la mayoría. El comunicado no tiene otra intención que aquellos que pensamos igual trabajemos juntos por ese turf que deseamos. Ese es el espíritu que nos impulsó a hacerlo".
Cuando Néstor Yalet dice que nunca tuvo patente de entrenador, debe referirse a los últimos trece años, ya que 1992, para volver a ser jockey, renunció a la licencia que le había otorgado la Empresa Hípica Argentina. Yalet sacó su primer patente en los 60 y la perdió en 1976, cuando el hipódromo le quitó el permiso por un caso de doping con el caballo Ball Moloch. En 1982, el Mago solicitó la rehabilitación, aunque sin suerte, y sólo recuperó la patente en 1984, por una amnistía dispuesta por la EHA.
American Eagle casi ni se ve en la foto, pero ganó en el comisariato el clásico de ayer, por las molestias de Vlytava


