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El jockey William Shoemaker, una leyenda de la hípica estadounidense, murió ayer, mientras dormía, en su casa de San Marino, California, cerca del hipódromo de Santa Anita. Tenía 72 años y desde 1991 se encontraba parapléjico por un accidente automovilístico.
Sheomaker fue un jockey récord. Montó cuatro ganadores del Derby de Kentucky, incluyendo a Ferdinand en 1986, para convertirse en el piloto más veterano en conseguirlo, a los 54 años. Dos veces se hizo del Preakness y cinco del Belmont Stakes. En la lista de ganadores de todos los tiempos, su nombre figura segundo, detrás de Laffit Pincay, con 8883 victorias en 40.350 carreras.
"Si uno piensa en la muerte no va a ser feliz, así que yo me divierto haciendo lo que hago mientras vivo", era su frase de cabecera. Toda una filosofía de vida. Y lo que realmente lo divertía, hasta que se retiró, era estar arriba de los caballos. "Lo hice durante 40 años y ya es tiempo de empezar a hacer otras cosas", dijo el día que decidió guardar la fusta en un placard.
Bajito, elegante, de cabellos grises y ojos azules, amante del tenis, "Shoe" nació en Tejas y a los 18 años ganó su primera prueba. Años después sus proezas lo harían ingresar en el Salón de la Fama y diez veces terminaría al tope de las estadísticas.
Shoemaker salió de gira por muchos países, incluso corrió en el nuestro. Fue, sin duda, uno de los mejores jinetes de todos los tiempos.


