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Un 13 de diciembre se declaró el día de la independencia de las Leonas. Fue la jornada en que el seleccionado femenino ganó su primer torneo FIH sin la presencia de Luciana Aymar. Una manera de hacerse grandes prescindiendo de la bastonera histórica, aquella que absorbía la presión y prestaba soluciones allí donde se definen los partidos. Retirada Lucha, estas Leonas hipermotivadas sorprendieron al coronarse por primera vez en la World League, después de un categórico triunfo ante Nueva Zelanda por 5-1, en Rosario.
En diversos períodos en los últimos diez años se habló de la Aymardependencia, factor que resurgía cada vez que el equipo lucía desorientado y se encomendaba a la magia de la mejor jugadora de todos los tiempos. Pues el conjunto nacional emprendió ayer un paso gigante para asumir que, definitivamente, Lucha no juega más y que las responsabilidades recaen ahora en cada una de manera más equitativa, dentro y fuera de la cancha. Un sistema más democrático, si se quiere, porque la Argentina se sentía cómoda con la figura omnipresente de Aymar; los resultados estuvieron a la vista en numerosos años. A partir de este título, las Leonas dieron una vuelta de página para encarar los Juegos de Río 2016 con otras herramientas. Quizá no tan brillantes, pero con un talento más distribuido y una energía desbordante.
Además de la capacidad técnica general y una estrategia que va madurando, este presente se explica por una química grupal que empezó a vislumbrarse en la etapa de Santiago Capurro y que resultó decisiva en este primer certamen con Gabriel Minadeo a cargo. "No esperes el momento perfecto. ¡Toma el momento y hazlo perfecto!", se leyó en una de las cartulinas, en la concentración del hotel. En el peor tramo de esta Liga Mundial, cuando se habían sucedido dos derrotas consecutivas en el Grupo B ante Australia (2-1) y China (3-1), la fuerza interior del plantel hizo lo suyo para que los ánimos no decayeran. Tanto fue así que la resurrección se dio en la estación más difícil, en el anticipado duelo de cuartos de final ante Holanda (1-0). A partir de ahí, las Leonas fueron un torrente incontenible de pasión y batieron sucesivamente a China (1-0) y Nueva Zelanda, siempre a los ojos de Aymar, que ayer tuvo el honor de que al Estadio Mundialista se lo rebautizara oficialmente con su apellido.
¿Cuál es el valor de obtener una Liga Mundial? Es el torneo más importante del año, que les da cabida a una gran cantidad de seleccionados de todos los continentes. En su última etapa, esta creación del español Leandro Negre, presidente de la FIH, termina asemejándose a un Champions Trophy, ya que definen los mejores 8 del mundo. Es cierto, también, que algunos seleccionados se guardan a algunas jugadoras pensando en los Juegos Olímpicos, pero la World League, en esta segunda versión tras su debut en 2013, ofrece el pronóstico más certero en pos de lo que ocurrirá en el año olímpico.
Como un guiño del destino, este relanzamiento de las Leonas tiene su paralelo con el nacimiento del equipo, que se dio justamente con una goleada frente a Nueva Zelanda: aquel inolvidable 7-1 en los Juegos de Sydney 2000 que catapultó a la definición. "Que lo vengan a ver, que lo vengan a ver, todos los que decían que este equipito no iba poder", gritaron las chicas cuando llegó el cierre. Fue una respuesta contra el descreimiento general: como nunca en los últimos tiempos, la Argentina estaba lejos de ser candidata debido a su juventud y a la floja temporada, incluso con un reciente cambio de DT.
Uno de los datos más reconfortantes es que los dos primeros goles de la final los convirtieron debutantes en el seleccionado mayor, como María José Granatto y Pilar Campoy. El tercero fue obra de Carla Dupuy, una delantera que ha soportado quedarse fuera de innumerables listas a último momento. El cuarto, de Noel Barrionuevo, que se reinventa para seguir anotando en jugadas fijas, y el broche llegó con un disparo sin concesiones de Delfina Merino, que ya se encumbra como una de las mejores jugadoras del mundo.
El camino es esperanzador rumbo a los Juegos, con las hermanas Agustina y Florencia Habif, con la consolidación en la zaga central de Victoria Zuloaga y los trucos de Rocío Sánchez Moccia. Allí están las pilares, cómo no: Carla Rebecchi, Belén Succi, la propia Merino, y varias obreras del mediocampo y la ofensiva: Pilar Romang, Julia Gomes Fantasía, Jimena Cedres, Agustina Albertario, Martina Cavallero... Se viene un tiempo de ajustes del sistema, pero el empujón anímico es invalorable, en el día de la independencia.
La aparición más ilusionante de las Leonas en el torneo fue María José Granatto, una delantera de 20 años que juega en Santa Bárbara junto con sus tres hermanas. De baja estatura, pero rápida y superhabilidosa, su voracidad ofensiva recuerda los comienzos de Soledad García en el seleccionado mayor. Por sus méritos en la World League, Majo recibió el premio a la Mejor Jugadora Junior: "Recién hoy me di cuenta del lugar donde estoy, al ver las tribunas llenas en Rosario. Ojalá que esta copa sea la primera de muchas. Soñaba con este triunfo, pero el equipo y el cuerpo técnico me dieron una gran confianza. Sumé muchos minutos, además de la fe que te dan los goles".
la goleada de Alemania a China. Los puestos finales: 1º, Argentina; 2º, Nueva Zelanda; 3º, Alemania; 4º, China; 5º, Holanda; 6º, Australia; 7º, Gran Bretaña, y 8º, Corea del Sur.

