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Cuando el árbitro Diego Abal levantó los brazos y señaló el final, se desató la fiesta; es que mucho se había sufrido luego del segundo gol de Sarmiento y todo era incertidumbre en el corazón de los jugadores e hinchas de Estudiantes, que dieron la vuelta olímpica sin sobresaltos ni invasión de la cancha.
En el vestuario, los jugadores de Estudiantes no terminaban nunca de abrazar a la figura de la tarde: el arquero Hugo Giménez, quien recupero la titularidad para las finales con Sarmiento y ayer le atajó un penal a Nanni. "Este triunfo se lo dedico a mi familia y a Cristo, que me ayudó en los momentos difíciles; ya era tiempo: teníamos que subir al Nacional B porque hicimos una gran campaña ", dijo el arquero.
"Merecíamos el ascenso por todo lo que hizo a lo largo del año. Además, en estas dos finales nadie puede discutir que fuimos los mejores", comentó Guillermo Aldaz , capitán y estandarte en la defensa de Estudiantes. El técnico, Claudio Nigretti, que todavía no tiene asegurada su continuidad en el cargo, habló del rival: "Sarmiento es un buen equipo y lo demostró a lo largo del dodecagonal; pero hoy nos toca festejar a nosotros; así es el fútbol. Ganamos porque fuimos los mejores".
Otro motivo que alimentó el festejo de los campeones: se repartirán 30 mil dólares de premios por el ascenso.
La bronca y la desilusión estuvieron en el otro vestuario. El director técnico de Sarmiento, Mario Finarolli, fue directo: "El ascenso lo perdimos en Junín, hoy (por ayer) hicimos todo bien, pero no nos alcanzó. No podemos llorar, hay que seguir para adelante". Y se fue, triste como su equipo.



