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La pizza de muzzarella y jamón está por llegar. Será el último almuerzo que compartirán los Oneto antes de que la nena, Vanina, se encamine hacia un nuevo destino.
El vuelo de KLMrumbo a Amsterdam sale a las 18.10. Pero Vanina Oneto, la centrodelantera del seleccionado nacional de hockey, quiere aferrarse al menos un momento más a la calidez de su casa en San Fernando.
Sabe que allá, a casi 12.000 kilometros, le aguarda la pintoresca Hertogenbosch, una ciudad holandesa que se convertirá en su nuevo hogar a partir de hoy. Y que el equipo campeón de la liga de hockey de Holanda, el Den Bosch, le tiene reservada la camiseta número 9.
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Sobre el filo de su partida, Vanina, de 25 años, compartió con su familia y sus amigos las últimas sensaciones: "Estuve escribiendo cartas y mandando e-mails a todo el mundo. En muchos casos, aproveché para expresar algunas cosas que nunca me animé a decir en persona". Está claro. De aquí en más, su trayectoria deportiva tendrá continuidad en un ambiente muy distinto. Pero para que se produjera este giro en su vida sucedieron varias cosas. "Jugar en Holanda era mi objetivo desde muy chica. La posibilidad se dio durante el Mundial de hockey, que se realizó en mayo último en Utrecht. Surgió el interés de dos clubes alemanes y de tres holandeses. Al final, jugaré en Den Bosch, que es el campeón local y participará en la Copa de Campeones de Europa en 1999".
¿Qué capacidades vieron los holandeses en esta delantera? Ella cree saberlo:"Me dijeron que necesitaban a una jugadora de mis características. No muy veloz, pero con movilidad en el centro del campo, con dominio de la bocha y con rapidez para definir en espacios reducidos. Y sobre todo, que tuviera la garra y la pasión que demuestran las argentinas en la cancha".
En pocos días, Oneto comprobará que los beneficios de actuar en el exterior se multiplicarán. Punto 1: jugará en la liga más importante del mundo, con equipos muy parejos y en superficies sintéticas, ideal para su juego. Punto 2: su nuevo club le dará una beca de 500 dólares mensuales, una casa con todos los gastos incluidos, un auto y le pagará los pasajes aéreos. Punto 3: tendrá un puesto de trabajo de cuatro horas diarias en una editorial holandesa que tiene vínculos con las de América del Sur y se le facilitará el acceso a algunas universidades.
Tras su experiencia en el Mundial, Vanina conoce cómo se vive el hockey en Holanda:"Las canchas se llenan y el periodismo le presta mucha atención a la actividad. Además, las jugadoras tienen permitido promocionar marcas y tener sponsors, cosas que aquí están prohibidas no sé por qué".
La distancia no le impedirá mantener su idilio con la selección: "En diciembre, en Mar del Plata, la Argentina se enfrentará con Holanda y Alemania en un triangular... y quiero estar sí o sí. El año próximo apunto a jugar el Champions Trophy y los Panamericanos de Winnipeg. Y actuar en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000 también es un objetivo muy importante. El técnico, Sergio Vigil, me dijo que cuidara el estado físico para estar a disposición ante cualquier convocatoria".
Vanina no estará sola en Europa. Ayelén Stepnik y Luciana Aymar, dos de sus compañeras del seleccionado, viajarán en estos días y vivirán una experiencia con características similares. Las dos ya fueron fichadas para Colonia, de Alemania y también quieren progresar en todo sentido.
Hasta mayo de 1999, Vanina Oneto tendrá todo en sus manos para concretar sus ilusiones en el exterior. Después, el tiempo dirá...


