Los datos confirman el bajón de Chinay los riesgos para la economía global

Bob Davis
Richard Silk
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14 de marzo de 2014  

BEIJING—La economía de China se debilitó considerablemente en los dos primeros meses del año, creando más presión sobre los líderes del país que debaten si es conveniente dejar de lado reformas económicas que a corto plazo podrían retrasar aún más el crecimiento.

La desaceleración fue generalizada, desde el sector minorista y la manufactura hasta la vivienda y la inversión, según datos publicados el jueves por la Oficina Nacional de Estadísticas.

Algunos de los resultados fueron los más débiles desde la crisis financiera global de 2008. "Es terrible", dice Liu LiGang, economista en Hong Kong de ANZ Bank. "No esperaba cifras altas, pero es peor de lo que imaginé".

Tras la publicación de los datos, el premier Li Kegiang dio señales mixtas sobre qué posibilidad tiene el país de alcanzar su meta de crecimiento de alrededor de 7,5%.

En respuesta a una pregunta durante una conferencia de prensa, Li detalló cómo el gobierno se esforzó por alcanzar ese mismo objetivo en 2013 como una forma de contrarrestar el desempleo. El año pasado, el Producto Interno Bruto creció 7,7%.

Sin embargo, Li dijo después que no estaban "preocupados por el crecimiento del PIB", y que quedarían satisfechos con "un rango razonable" de crecimiento siempre y cuando genere suficiente empleo. No especificó cuál sería un nivel mínimo aceptable.

Si la expansión del PIB se desacelera significativamente, Li tendría más presión para postergar reformas económicas que inicialmente podrían dañar el crecimiento aunque en el largo plazo impulsarían la economía nacional.

Entre esas medidas figuraría la exigencia de que las grandes empresas estatales paguen más dividendos al gobierno central, así como la liberalización de las tasas de interés y la reformulación de las finanzas de los gobiernos locales para que dependan más de los impuestos que de las ventas de terrenos.

Li tiene una decisión difícil, dice Wei Yao, un economista de Société Générale. "No puede decir: ‘Abandonemos el crecimiento’. Pero tampoco: ‘Crezcamos a cualquier costo’".

Según los nuevos datos, la producción industrial subió 8,6% interanual, su menor nivel desde 2009. El crecimiento en la inversión de activos fijos fue de 17,9% interanual, la lectura más débil desde 2002. Las ventas minoristas, por su parte, registraron en el bimestre un aumento interanual de 11,8% , su nivel más bajo desde febrero de 2011.

En el sector de bienes raíces, uno de los principales motores de crecimiento para China, las ventas de propiedades residenciales y comerciales cayeron 3,7% a 709.000 millones de yuanes (US$115.000 millones) en enero y febrero. Las ventas totales por superficie bajaron 0,1% a 104,7 millones de metros cuadrados. Los nuevos proyectos de construcción descendieron 27,4% a 166.900 millones de metros cuadrados.

Los mercados esperan lo peor. El Índice Compuesto de Shanghai ha caído 4% en el último mes. El Promedio Industrial Dow Jones, en EE.UU., se desplomó el jueves 231,19 puntos, o 1,41%, a 16.108, su peor caída de un día desde el 3 de febrero. El descenso fue atribuido al nerviosismo de los inversionistas por la débil información económica proveniente de China y crecientes tensiones en Ucrania.

Un informe de la consultora Capital Economics, de Londres, advierte que el efecto de la desaceleración de China se sentirá en América Latina en diferentes grados según el país. Chile, Perú y Brasil lucen como los más vulnerables, puesto que China es el principal mercado de sus exportaciones. Por otra parte, México y Colombia saldrían mejor parados. El gigante asiático es un destino relativamente pequeño para los productos mexicanos.

"Las exportaciones a China (desde la región) subieron de US$3.500 millones en 2000 a alrededor de US$100.000 millones en 2013, lo que en el proceso impulsó un boom económico en toda la región", dice el informe. "Sin embargo, a futuro el crecimiento de China será alimentado más por el consumo y menos por la inversión. Esto limitará su demanda de commodities, lo que a su vez pesará sobre las principales regiones productoras de materias primas, incluida América Latina".

Por otro lado, la desaceleración de China es percibida como la mayor amenaza internacional al crecimiento de la economía estadounidense, según una encuesta de The Wall Street Journal entre economistas, por encima de la crisis en Ucrania y tensiones en el Medio Oriente.

"Existe una inestabilidad financiera real en China que supone el mayor riesgo de retroceso para la perspectiva global", dice Julia Coronado, de BNP Paribas.

Si el crecimiento no repunta, dicen los economistas, los líderes de China se verán presionados a estimular la economía, probablemente reduciendo las reservas que los bancos están obligados a mantener en el banco central. Eso liberaría más dinero para otorgar crédito.

Aun así, no queda claro si esa medida, implementada por última vez en mayo de 2012, será de mucha ayuda si la demanda se mantiene débil.

—Liyan Qi y Olivia Geng contribuyeron a este artículo

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