
Acuerdan una solución para Quilmes
Las distribuidoras pagarán hoy los haberes caídos; la cervecera ayudará a las que no puedan hacerlo
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El conflicto sindical que mantenía prácticamente paralizada toda la producción y distribución de Cervecería y Maltería Quilmes comenzó a destrabarse anoche, cuando la firma llegó a un acuerdo con las 22 distribuidoras que adeudaban parte del sueldo de junio y el medio aguinaldo a unos 3500 trabajadores del Sindicato de Choferes de Camiones.
Según fuentes de la cervecera, el acuerdo incluye un compromiso por parte de las distribuidoras para pagar los salarios atrasados en forma inmediata, lo que podría concretarse en las primeras horas de hoy. Quilmes, por su parte, aceptó adelantar -a modo de préstamo y por única vez- un monto equivalente a la deuda salarial en aquellos casos en que la distribuidora tenga dificultades financieras concretas y presente un informe por escrito.
Sin embargo, en el sindicato que encabeza Hugo Moyano no habían sido informados al cierre de esta edición acerca del acuerdo y, por lo tanto, mantenían firme la continuidad de la medida, que comenzó hace seis días con bloqueos a cuatro plantas de Quilmes y Pepsi y ayer se extendió al resto del país.
Liderados por Pablo Moyano (hijo del secretario general de la CGT), los camioneros llevaron ayer por la mañana su protesta al centro porteño. Cientos de trabajadores reclamaron frente a la sede de la embajada de Brasil, en Cerrito al 1300. Quilmes es controlada por la firma belga-brasileña InBev.
La protesta causó serios trastornos en el tránsito y algunos enfrentamientos con agentes que conformaban el fuerte operativo policial. Uno de los manifestantes fue detenido por algunas horas "por resistencia a la autoridad".
El ministro de Trabajo, Carlos Tomada, llamó entonces a una reunión en la sede de su cartera, que finalmente se suspendió. Aunque los representantes sindicales concurrieron, la empresa informó a las autoridades del ministerio que debía primero acordar con las distribuidoras en conflicto (son casi todas las que operan en la zona metropolitana; las del interior, cerca de 200, no se sumaron).
"El tema para nosotros está resuelto. Lo importante era solucionar el tema de los distribuidores y del bloqueo de las plantas", dijo a LA NACION el vicepresidente de Relaciones Institucionales de Quilmes, Mariano Botas. Reconoció que la medida de fuerza había causado un "perjuicio gigantesco" a la compañía.
"Tuvimos que tirar una cantidad millonaria de Pepsi porque no teníamos cómo embotellarla", contó Botas. En algunas góndolas de supermercados ayer comenzaron a registrarse faltantes de los productos de Quilmes.
El responsable de la rama aguas gaseosas del sindicato, Alberto Franzese, dijo anoche a LA NACION que conocían "el rumor" del acuerdo, pero que como no habían sido notificados el paro y el bloqueo seguían vigentes. De inmediato, aclaró: "Si tenemos la palabra oficial y toda nuestra gente cobra el sueldo y el aguinaldo, sin ninguna duda va a empezar a trabajar mañana mismo [por hoy]".
La comisión directiva del sindicato convocó para hoy, a las 10, al plenario general de delegados de la rama aguas gaseosas para analizar "los pasos por seguir". Se estima que en esa reunión se podría resolver el levantamiento de la medida.
No fue el único conflicto que protagonizó ayer el gremio conducido por los Moyano. Un paro de los recolectores de residuos en la ciudad de Santa Rosa le cambió la cara a la capital pampeana, que en estas horas presenta calles inundadas de bolsas de basura, piquetes de camioneros y policías armados hasta los dientes para custodiar los vehículos que han empezado, lentamente, con el servicio de emergencia.
Un grupo de dirigentes moyanistas llegó hace tres días a esa ciudad para respaldar el reclamo salarial de los trabajadores a la empresa Clear.
La municipalidad de Santa Rosa denunció que los sindicalistas amenazaron a los empleados comunales que ahora realizan el servicio, por lo que el gobierno provincial ordenó que cada vehículo sea acompañado por un policía.





