Acuerdo. El nuevo Nafta ofrece escasos beneficios para Estados Unidos

Un informe de la Comisión de Comercio de ese país señala que el impacto de la renegociación del tratado probablemente sea moderado
Un informe de la Comisión de Comercio de ese país señala que el impacto de la renegociación del tratado probablemente sea moderado
Ana Swanson
The New York Times
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25 de abril de 2019  

Un informe del gobierno estadounidense concluyó que el acuerdo de revisión del pacto comercial de América del Norte (Nafta) ofrecerá modestos beneficios a la economía, cuestionando las afirmaciones del presidente Trump de que el acuerdo haría cambios de largo alcance.

Trump ha vilipendiado el acuerdo de libre comercio de América del Norte, que tiene un cuarto de siglo de vida, sosteniendo que es el peor pacto existente, y le ha achacado aumentar el déficit comercial. En el último año y medio dio a su administración el mandato de mejorar el pacto. En noviembre, Canadá, México y Estados Unidos firmaron un acuerdo actualizado, que Trump rebautizó acuerdo Estados Unidos-México-Canadá y aguarda su ratificación por parte de los legisladores de los tres países.

El jueves pasado, la Comisión Internacional de Comercio de Estados Unidos, un ente gubernamental, difundió un análisis independiente de los potenciales efectos del acuerdo sobre la economía del país, un informe requerido por ley antes de que el Congreso vote el pacto.

El informe concluye que el acuerdo incrementará el producto bruto interno en 0,35% descontada la inflación, equivalente a US$68.200 millones, y creará 175.700 empleos, menos de los que la economía ha producido recientemente en un solo mes en promedio. Incrementaría el comercio de Estados Unidos con Canadá y México en alrededor de un 5 por ciento, dando un modesto impulso a la actividad agropecuaria, de los servicios y la manufactura.

"En vista del tamaño de la economía de EE.UU. en relación con el tamaño de las economías mexicana y canadiense, así como de la reducción de aranceles y barreras no aduaneras que ya se ha dado entre los tres países bajo el Nafta, es probable que el impacto del acuerdo sobre la economía estadounidense sea moderado", dijo la comisión.

Los críticos del acuerdo se apresuraron a aprovechar estas conclusiones. "Este informe confirma lo que ha estado claro desde que se anunció el acuerdo: el Nafta de Donald Trump representa en el mejor de los casos una actualización menor del acuerdo, que ofrecerá solo beneficios limitados a los trabajadores estadounidenses", dijo el senador Ron Wyden, demócrata de Oregon.

Sin embargo, la administración vio el informe como evidencia de lo positivo del pacto, señalando que la comisión habitualmente proyecta beneficios modestos de los acuerdos comerciales.

Robert Lighthizer, representante comercial de Estados Unidos, dijo que las estimaciones de la comisión de la contribución del acuerdo al crecimiento económico eran el doble de lo que estimó como los efectos de la Asociación Trans-Pacífico, un pacto de 12 naciones negociado por la administración Obama. Pero la comisión ha actualizado significativamente su metodología, lo que hace difíciles las comparaciones.

"No puede haber duda de que el Usmca [las siglas del acuerdo de América del Norte] es un gran logro para la economía estadounidense", dijo Lighthizer.

Kevin Hassett, presidente del Consejo de Asesores Económicos del presidente, dijo que cree que el informe subestima algunos de los beneficios económicos del acuerdo, incluyendo cláusulas sobre propiedad intelectual. Pero dijo que se siente alentado.

"Creo que debe ser tranquilizador para cualquiera que tenga dudas sobre este proyecto de ley", dijo.

Desde que comenzaron las negociaciones en agosto de 2017, la administración se aseguró algunos cambios sustanciales en el Nafta, incluyendo la modernización de cláusulas de protección del comercio digital, agregando medidas de protección laborales y ambientales, abriendo el mercado lácteo canadiense y agregando reglas que limitan la manipulación de las divisas por los gobiernos.

Muchos de los cambios han sido actualizaciones del marco existente del Nafta. Otras mejoras se tomaron de la Asociación Trans-Pacífico. Trump retiró a Estados Unidos de ese acuerdo pocos días después de asumir, antes de que el Congreso pudiera votarlo.

La administración Trump también ha ajustado la normativa respecto de cómo se fabrica autos -por ejemplo, elevando el porcentaje de un vehículo que debe hacerse en América del Norte para que esté libre de aranceles-, buscando alentar la fabricación de autos en Estados Unidos.

El informe de la comisión proyectó que los cambios de reglas en el sector automotriz resultarán en muchos de los mayores cambios económicos producidos por el pacto. Estimó que las reglas para dar impulso a la manufactura automotriz estadounidense agregarían más de 28.000 empleos e incrementarían la inversión en US$683 millones al año.

Pero al elevar el costo de producir autos, las provisiones en realidad reducirían las exportaciones estadounidenses y serían una carga para la economía en general, señaló el informe.

Esas cifras se contradicen con un análisis más optimista de los efectos automotrices del acuerdo difundido por la administración Trump. Basado en información provista por fabricantes automotrices norteamericanos, la oficina de Lighthizer estimó que los cambios de reglas resultarían en inversiones por US$34.000 millones en Estados Unidos, así como en US$23.000 millones de compras anuales de partes hechas en Estados Unidos y la creación de 76.000 empleos estadounidenses, todo en el plazo de cinco años.

Un alto funcionario de la oficina del representante comercial dijo que las cláusulas automotrices del acuerdo son "un factor sustancial" para las inversiones anunciadas por Ford, General Motors, Toyota, Volkswagen y otros. Y añadió que las actualizaciones del acuerdo eliminan las posibilidades de que las compañías usen partes de países como China y ayudarán a desarrollar la industria de vehículos autónomos y de energía alternativa.

El modelo de la comisión de comercio esencialmente simula como hubiese sido la economía estadounidense de 2017 de haber existido entonces el nuevo acuerdo. Se basa en varios supuestos que podrían afectar el impacto económico, incluyendo la premisa de que hay escaso margen para que la economía agregue más empleos sin elevar al mismo tiempo el salario de los trabajadores.

Quizás lo más notable para Trump, que ve el déficit comercial de Estados Unidos como una medida del éxito económico, el modelo supone que no habrá ningún cambio en la balanza comercial entre Estados Unidos, México y Canadá.

Algunos de los mayores beneficios económicos del pacto, según la comisión comercial, provendrían de las partes del acuerdo que codifican el libre flujo de datos a través de las fronteras, medidas que han sido apoyadas por compañías de tecnología.

Grupos industriales han reclamado que el congreso convierta rápidamente el pacto en ley. Linda Dempsey, vicepresidenta de asuntos económicos internacionales de la Asociación Nacional Manufacturera, dijo que el acuerdo es "ganancia para los manufactureros".

Jordan Haas, directora de política comercial de la Internet Association, dijo que el informe subraya que las cláusulas de conversión digital del acuerdo son "críticas para el futuro éxito económico de Estados Unidos" y "significan empleos y oportunidades en todos los estados".

Aún así, el informe de la comisión comercial dará argumentos a las críticas al acuerdo, especialmente de algunos demócratas que han criticado las cláusulas ambientales, laborales y farmacéuticas del acuerdo.

La administración Trump comenzó las negociaciones comerciales con el objetivo de ganar el apoyo de los demócratas más populistas, que han criticado el Nafta por mucho tiempo por hacer que se fueran empleos del país. Ese apoyo es más crítico que nunca para la administración, dado que el pacto probablemente necesitará de los votos de al menos dos docenas de demócratas para ser aprobado en la cámara baja si todos los republicanos votan a favor, resultado que no está garantizado.

El acuerdo revisado incluye cambios que buscan cortejar a los sindicatos y a políticos liberales, incluyendo un requisito de salario mínimo para la industria automotriz y el fin de un sistema especial de arbitraje para las corporaciones.

Pero al aproximarse el voto del congreso, la oposición de la izquierda parece estarse endureciendo. Los demócratas dicen estar preocupados porque el acuerdo no protege adecuadamente derechos ambientales y laborales y sus cláusulas de protección de la propiedad intelectual para la industria farmacéutica podrían socavar los esfuerzos legislativos para hacer más accesibles los servicios de salud.

Aunque algunos legisladores republicanos cuestionaron los objetivos de la administración Trump durante las negociaciones, la mayoría ahora parece apoyar la aprobación del acuerdo, en parte para dar más certeza a las compañías en sus distritos.

Traducción de Gabriel Zadunaisky

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