
Ahorro de energía: el largo debate para cambiar la hora argentina
A pesar de la sanción de la ley 25.155, la Argentina todavía no llega a un consenso sobre la mejor forma de aprovechar la energía con el cambio del huso horario
1 minuto de lectura'
El cambio del huso horario es un debate que en la Argentina se renueva con cada administración. Incluso la misma gestión de Kirchner, antes de que estallara la actual crisis energética, tuvo un primer intento fallido de aplicar la modificación de la hora oficial.
Esta semana, Mendoza, con el solo fin de reducir el consumo de energía, comenzó 60 minutos más tarde que el resto del país y lo mismo ocurrirá en la provincia de Chubut a partir del 1° de junio, según anunció ayer el gobernador Mario Das Neves.
El gobierno mendocino estimó con ese cambio se puede ahorrar hasta un 32% de electricidad del consumo de los usuarios particulares y de la administración pública, mientras que en los comercios y las industrias la reducción llegaría al 16 por ciento.
Pero los alcances de la aplicación de la misma medida en la Ciudad de Buenos Aires, que el titular del gobierno porteño Aníbal Ibarra declaró hoy tener en estudio, no tendrían esos beneficios, según los expertos.
Sanción de la ley 25.155
El cambio de horario se remonta a septiembre de 1999 cuando fue propuesto y aprobado en el Congreso, mediante la ley 25.155, aunque no entró en vigor por la fuerte polémica que se desató sobre el probable impacto de la medida con lo que el Ejecutivo decidió suspender su aplicación.
La iniciativa fue retomada luego de que una comisión mixta, integrada por delegados del Ejecutivo y del Legislativo, realizaron un estudio pormenorizado, con consultas a organizaciones no gubernamentales, cámaras empresariales, sindicatos e instituciones científicas y académicas.
Así, en marzo de 2000, el secretario de Energía, Daniel Montamat, aconsejó al presidente De la Rúa que postergara la vigencia de la ley 25.155 por la cual se iba a atrasar la hora.
Según explicó Montamat en su momento "el Congreso la sancionó con la convicción equivocada de que el cambio del huso horario promovería el ahorro energético, [pero] con su vigencia no habrá ahorro energético y volverá a instalarse la discusión de tener dos husos horarios diferentes, uno para la región oeste y otro para el centro y el este del país. Si la Argentina quiere regirse por un solo huso horario debe dejar la hora como está".
Críticas al cambio del huso horario en invierno
El argumento del ex funcionario tuvo en cuenta que:
- la mayor parte del territorio del país (Buenos Aires, Centro y Litoral) se encuentra ubicado en el huso horario de 4 horas al oeste del meridiano de Greenwich (-4)
- la región del oeste y parte de la Patagonia está ubicada en el huso horario de 5 horas al oeste de Greenwich (el mismo que corresponde a Chile).
Por lo tanto, con el atraso de una hora en el horario de invierno propuesto por la ley, la mayor parte del país volvería a adoptar "el huso que geográficamente le corresponde (-4)", según el ex funcionario.
La objeción de Montamat tomó en cuenta el hecho de que el adelantamiento de una hora en el verano respecto de la hora normal de invierno se debe a que el ahorro energético en verano "está basado en la tesis probada de que el retraso de la puesta del sol una hora reduce el consumo energético" porque hay más cantidad de horas de luz natural.
Sin embargo, sostuvo que en invierno hay menos horas de luz solar, "por lo que la ventaja de prolongar el horario de verano no es tan clara" dado que el menor consumo del atardecer prolongado tiene el contrapeso del mayor consumo del amanecer tardío.
La "alternativa de ahorro y eficiencia energética más razonable" para el experto implica adoptar husos horarios diferentes en el territorio argentino. Es decir, una hora del este y una hora del oeste.
Cambio horario, versión 2003
A comienzos de la temporada estival de 2003, el actual secretario de Energía, Daniel Cameron, admitió que su cartera estudiaba el tema y prometió un nuevo estudio económico para investigar los beneficios del cambio horario que finalmente no tuvo lugar.
Meses más tarde, desatada la crisis energética, el diputado socialista Héctor Polino reclamó nuevamente al Gobierno la aplicación de la ley 25.155.
Polino aseguró que la aplicación de esa ley permitiría según lo que había manifestado el propio secretario de Energía, Daniel Cameron, en las comisiones de Energía y Defensa del Consumidor de la Cámara de Diputados, una economía del 1,3 por ciento de energía.
El debate sigue en pie.




