Arcor no se vende y crece fronteras afuera
El holding de los Pagani quiere competir con las multinacionales que desembarcaron en el sector, fortaleciendo su estructura productiva y comercial
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CORDOBA.- Arcor -el único grande de la alimentación que se mantiene en manos de capitales nacionales- no sólo no se vende, sino que sigue incorporando fábricas. La empresa familiar cordobesa factura poco más de mil millones de dólares anuales y controla 31 plantas, cinco de las cuales están fuera del país.
Sus dueños, los Pagani, están decididos a que el holding no cambie de dueño y, por ahora, celosos del control de la compañía, tampoco estudian una apertura del paquete accionario. Afinan la estrategia para competir con las multinacionales que ingresaron en el país comprando compañías nacionales, como lo hicieron en su momento Cadbury-Stani, Nabisco-Terrabusi y Danone-Bagley.
Del grupo Arcor -fundado hace 46 años en Arroyito por Fulvio Pagani, creador también de la Fundación Mediterránea- dependen 10 mil trabajadores que desarrollan tareas en las plantas de alimentos y golosinas y en las fábricas de envases flexibles y cajas de cartón corrugado que integran el conglomerado industrial.
Hace unas semanas el holding invirtió 70 millones de dólares para quedarse con Koppol, firma que pertenecía a Polibrasil Resinas. Ubicada en San Pablo, produce filmes de polipropileno biorientado (BOPP) para packaging y envases. En la firma -que exporta el 10% de su producción- se están concretando obras que triplicarán su capacidad.
También en San Pablo, donde ya tiene una planta, Arcor está construyendo una fábrica de chocolates que, con un costo de 50 millones de dólares, comenzará a producir en 1999. En Brasil la megaempresa de los Pagani aplica los mismos criterios que en la Argentina: apuesta a la integración vertical y a la producción complementaria, según señaló a La Nación José Giai, gerente de la empresa.
Junto a la planta de chocolates -que tendrá capacidad para procesar 100 toneladas diarias y generará 500 puestos de trabajo- se levantará un centro de distribución nacional. De esta manera, en un año más, Arcor contará con tres plantas en Brasil, donde desde 1991 cuenta con Nechar Alimentos, que produce diariamente 140 mil kilogramos de caramelos y emplea 750 personas. Es, en el rubro golosinas, una de las más grandes de ese país.
La internacionalización de sus negocios es la clave de la estrategia de los Pagani. En ese marco, Brasil es el mayor comprador externo (prácticamente toda la producción de la fábrica de chocolates de Colonia Caroya tiene por destino ese mercado, que representa alrededor del 30% de las exportaciones de los cordobeses). De todos modos -y más allá de la crisis que atraviesa actualmente el socio del Mercosur-, el holding apostó a trascender las fronteras con la construcción de una planta de caramelos en Chancay, Perú, y el fortalecimiento de sus estructuras comerciales en Italia, Estados Unidos, Chile y Paraguay: "Queremos ser líderes en Latinoamérica" , apuntó Giai.
En el último año, el grupo invirtió 77 millones de dólares en nuevos emprendimientos y en la mejora de instalaciones. De ese monto, 35 millones los destinó a incrementar en un 60% la capacidad de la planta de Luján de Cartocor, la cuarta del holding líder (por intermedio de Vitopel) en la producción de cartón corrugado en el país. La firma vuelca el grueso de su producción al mercado local, aunque en 1996 exportó 6,2 millones de dólares.
Desde 1992 Arcor creció a un ritmo promedio del 18%, cifra que en 1996 cayó al 3,2%. Desde la conducción de la empresa señalan que el problema es que cada vez la torta del consumo interno es más chica, lo que los empuja a hacer crecer sus exportaciones, que en la actualidad representan el 16% de su producción total.
"La necesidad de ganar nuevos mercados supera, por lejos, esta crisis desatada en Brasil. Es una apuesta de vieja data", afirmó Giai. En el marco de esa estrategia se inscribe la compra, en agosto último, de Lía, que sumará 100 millones de dólares a la facturación de Arcor y elevará al 20% su participación en el mercado interno de galletitas. Pero lo más importante es que ayudará a ganar terreno en el sudeste asiático, donde Lía ya tenía alguna experiencia, al igual que en Chile y en Rusia.
Giai explicó que en Rusia una de las claves es garantizar el cobro de los envíos: "Hay problemas de pago. Deben buscarse buenas garantías o cobrar por adelantado, o bien canalizar los pagos vía algún banco europeo". La reorganización de Arcor se inició en 1995 de la mano de la consultora Mc Kinsey. De esa manera se completó un proceso iniciado a comienzos de 1990, que apuntó, principalmente, a la mejora de la comercialización.






