"Aún no es fácil aquí la responsabilidad social"
Lo afirma el consultor Pierre Hupperts
1 minuto de lectura'
El holandés Pierre Hupperts es un consultor internacional en responsabilidad social empresaria (RSE) al que le encanta viajar a la Argentina, pese a que es un país en el que -según su propia definición- "es muy difícil" trabajar este tipo de temas.
"Yo siempre digo que con las instituciones no hay que trabajar en la Argentina, pero con las personas sí", bromea en un correctísimo español, forjado en más de tres décadas de trabajo con distintos países de América latina. Hupperts estuvo la semana pasada en Buenos Aires y explicó por qué cree que los empresarios de todo el mundo deberían bailar "el tango de la sostenibilidad".
-¿Cuáles son los desafíos que presenta la RSE en el mundo?
-Hay tres desafíos. El primero es la transformación del enfoque "hacer bien en la comunidad" en otro que subraye la importancia de integrar el tema en la estrategia y la gestión de las empresas, de manera que el producto final de la empresa refleje su política de RSE. El segundo desafío es vincular la RSE con los grandes problemas mundiales, como la desnutrición infantil. La tercera tendencia es la necesidad de una mayor cooperación entre el Estado y el sector empresarial.
-¿Abordar los grandes problemas del planeta es válido también para empresas de países emergentes?
-Las empresas de un país como la Argentina pueden y deben hacer esto, pues ahí es donde están los mercados del futuro. Hay un crecimiento muy rápido de mercados de productos responsables. Lo encontramos en cada sector de la economía, por ejemplo en alimentos, con el crecimiento de los orgánicos.
-Usted acaba de publicar en Holanda El tango de la sostenibilidad . ¿Por qué habla del tango?
-El tango es un baile seductor, y yo creo que el gran desafío es que empecemos a seducir a los demás para que bailen con nosotros el baile de la sostenibilidad. Si muestras a un empresario que los mercados del futuro son los de los productos y servicios sostenibles, te escuchará.
-¿Cómo ve la adopción de la RSE en las empresas argentinas?
-Fue muy difícil hace un par de años, pero poco a poco estamos viendo que hay apertura. La gente quiere empezar a trabajarlo y ve que puede beneficiarse de esto. Porque si se limita la RSE a una inversión en la comunidad, se lo ve como un costo. Pero si se lo ve como el desarrollo de mercados y productos nuevos, entonces es una oportunidad de negocios. Igualmente, la Argentina no es un país fácil para estas cuestiones.
-¿Por qué?
-Está el cortoplacismo. Está la cultura del conflicto, del blanco o negro. Los desafíos mundiales exigen cooperación. También influye la ausencia de una presión fuerte de parte de la sociedad civil y del consumidor, como sucede en Europa o Estados Unidos.




