
Baccanelli, el hijo rebelde de Techint
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Aburrido de trabajar en Italia, en la acerera Dálmine Spa del grupo Techint, y con ganas de vivir nuevas aventuras en cualquier ciudad del mundo, Roberto Baccanelli llegó a Buenos Aires en septiembre de 1955.
"Me hicieron un contrato por dos años para venir a Techint Argentina como jefe de ventas, con un sueldo 10 veces mayor al máximo sueldo de esa época. Yo vine para aprender español y después volver a Italia, y todavía estoy acá", dice Baccanelli.
Al poco tiempo se aburrió, y le planteó a Agostino Roca (padre) que quería irse. "No me dejó, y entonces me dio la posibilidad de abrir una nueva empresa para comercializar y distribuir los productos del grupo. Llegamos a facturar $ 200 millones de dólares. Y ése fue el problema: nunca me perdonaron el éxito", cuenta.
Cuando comenzaron a llegar a Techint los jóvenes que ahora dirigen las firmas del grupo, Baccanelli creyó que era el momento de irse.
Así, negoció su desvinculación y comenzó a formar el monstruo industrial RB, que ahora languidece. "Me da ganas de llorar cuando tengo que cerrar una planta. Yo quise ser industrial en la Argentina, pero no me dejaron", se queja. Si bien las fábricas cierran, Roberto sigue manteniendo los jardines que rodean las plantas que todavía tiene, con la esperanza de que junto con sus pimpollos florezca nuevamente el espíritu industrial del país.





