
Basf prefiere a Brasil para sus inversiones
En la Argentina, sólo desembolsará 12 millones en tres años
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SANPABLO.- Por cada dólar que la compañía química alemana Basf invierta en la Argentina, desembolsará unos 35 en Brasil. En los próximos tres años, destinará alrededor de 12 millones a la operación argentina, en especial para incrementar la producción de pinturas para automóviles, según Rolf-Dieter Acker, su titular para América del Sur.
Acker y uno de los ocho directores ejecutivos del grupo Basf, Stefan Marcinowski, anunciaron esta semana que la firma química invertirá hasta 2004 unos 500 millones en América del Sur, de los cuales 425 millones corresponderán a Brasil, donde ya cuenta con 13 plantas. Basf, una de las cinco mayores químicas del mundo, que antes producía cassettes, repartirá el dinero restante entre Perú, Chile, Colombia, Venezuela y la Argentina, donde hay tres fábricas.
"La inversión en Brasil es más importante porque tiene el mercado más grande de la región", aclaró Acker, para quien ese país ofrece menores costos. Unos 70 millones se desembolsarán en la ampliación del complejo químico de Guaratinguetá (a 250 kilómetros al norte de San Pablo), el mayor de la empresa en América latina. La situación de la Argentina, en cambio, aparece menos alentadora en la visión del directivo regional de Basf: "Los próximos dos años seguirán siendo difíciles, debido a que el euro tardará en recuperarse respecto del dólar". Las exportaciones argentinas se favorecerían si se depreciara la moneda norteamericana, a la que el peso está atada. "Pero confiamos en el crecimiento argentino a cinco años vista", admitió el empresario durante una conferencia de prensa en la moderna, pero austera, sede central de Basf Brasil, ubicada en San Bernardo, a 40 kilómetros al sur de San Pablo.
Acker descartó disminuir sus actividades en la Argentina, donde factura 238 millones anuales. Esa cifra incluye las operaciones de química y poliuretanos (plásticos) y las importaciones de la farmacéutica Knoll, pero no la producción de su filial petrolera, Wintershall, con intereses en el gas patagónico y unas ventas anuales de 179 millones. La apuesta por las pinturas para coches, bajo la marca Glasurit, se justifica porque Acker considera que la industria automotriz argentina se recuperará a partir del año próximo, en contraposición con los oscuros pronósticos de las terminales locales. Basf abastece el 60% del mercado nacional de vehículos.
Estas pinturas son producidas en la fábrica de la localidad bonaerense de Tortuguitas, próxima a varias plantas automotrices. Allí mismo se producen los tintes decorativos Plavinil y Casablanca.
En la misma provincia, pero en Burzaco, se encuentra la planta de poliuretanos, cuyos productos se utilizan para el relleno de asientos o las suelas de zapatillas. La tercera instalación industrial se encuentra en la localidad santafecina de General Lagos, donde se fabrican colorantes textiles, agentes curtientes y Styropor (material de Basf similar al telgopor).
La otra pata productiva de Basf en la Argentina se centra en el gas. "Estamos muy satisfechos con Wintershall", dijo Marcinowski, del grupo Basf. "Eso es un buen elemento para futuros proyectos."
El director de Basf barajó la posibilidad de extender a la Argentina sus investigaciones biotecnológicas para fabricar semillas transgénicas, actualmente estudiadas en Europa y Estados Unidos, por tratarse de un gran productor de alimentos.
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