
British Airways analiza dejar de volar a Buenos Aires
En la firma dicen que si eso ocurre se transferirán pasajes o se devolverá la plata
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LONDRES.- La aerolínea privada británica British Airways eliminará cinco vuelos de larga distancia en los próximos días como parte de una severa reestructuración y no descartó que la frecuencia Londres-Buenos Aires figure entre los afectados.
En lo inmediato, los pasajeros argentinos se verán beneficiados porque Buenos Aires figura entre ocho rutas que serán transferidas del aeropuerto de Gatwick, distante a unos 200 kilómetros de Londres, al más cercano de Heathrow. Los restantes a ser mudados de aeropuerto son los provenientes de Mauricios, Lagos, Abuja, Bucarest, Kiev, Riga y Zagreb.
La compañía área anunció ayer que suprimirá también cinco trayectos de media distancia así como 5800 puestos de trabajo que se agregarán a los 7200 anunciados en diciembre último.
Esto representa dos tercios del total de su fuerza laboral de 51.000 trabajadores en todo el mundo e incluye a 400 pilotos y 3400 azafatas. La flota se reducirá consecuentemente a 305 aviones.
Devolviendo pasajes
Desde el 6 de este mes, British Airways limitó a tres los vuelos de ida y vuelta entre la capital británica y nuestro país. La medida, que habría respondido a una caída de hasta el 70 por ciento en las reservas, debería mantenerse vigente hasta el 31 de marzo, fecha en la que deberá publicarse el nuevo calendario de horarios de primavera-verano en el hemisferio norte. Una vocera de la compañía dijo ayer a LA NACION que su directorio decidirá en los próximos días las rutas por ser clausuradas en forma definitiva. "No puedo confirmar ni desmentir que Buenos Aires vaya a figurar en la lista. Tampoco puedo dar una fecha exacta en la cual se hará el anuncio, aunque sería razonable esperarlo en marzo", indicó.
"A aquellos pasajeros que se vean afectados por la radical reestructuración de nuestra firma les devolveremos el dinero de sus pasajes o les transferiremos las reservas a una aerolínea amiga", prometió la vocera.
British Airways está pasando por una profunda crisis. Tiene deudas de 8400 millones de dólares y sus pérdidas anuales alcanzan los 700 millones. Su director ejecutivo Rod Eddington admitió que la capacidad internacional de la aerolínea cayó en un 12,5 por ciento en diciembre último respecto del año anterior y que el tráfico en general se redujo en un 10,4 por ciento.
La tragedia del 11 de septiembre contribuyó a esa baja, pero no fue el factor desencadenante. La aerolínea británica ya había anunciado una pronunciada disminución en sus ganancias meses antes de los atentados en los Estados Unidos.
Estrategias contrapuestas
En desesperada búsqueda de una solución, sus ejecutivos adoptaron estrategias totalmente contrapuestas en un corto período de tiempo. El último año proclamaron que dedicarían sus recursos a atraer a la clientela más adinerada del mercado. Esto los llevó a desprenderse de "Go", la aerolínea de bajo costo que había adquirido tres años antes, y a insistir en poner de vuelta en vuelo al deficitario Concorde.
Ahora, en cambio, su director ejecutivo sostiene que el futuro de la aerolínea se encuentra en los vuelos comerciales baratos y anunció su intención de bajar drásticamente las tarifas. "Debemos transformar a British Airways en una aerolínea simple y más pequeña de modo de poder prosperar en un mercado cada vez más competitivo", destacó Eddington. Con su última racionalización, la compañía espera reducir sus costos en 931 millones de dólares anuales.
El líder del principal sindicato del sector, Bill Morris, criticó el plan y condicionó el respaldo de sus afiliados a la forma de su implementación. "Esperábamos una cirugía menor. Esto es una carnicería -señaló el secretario general de gremio de Transporte-. No vamos a correr a las barricadas, pero sí a la mesa de negociación. Y allí esperamos que se respeten los términos de los contratos de nuestros afiliados, si es que se espera contar con nuestra colaboración."





