
Buenos Aires, en la mira de la moda internacional
Tendencia: la Argentina seduce a los diseñadores de primera línea;después de Zara, llegan Versace, Ermenegildo Zegna y otras siete marcas líderes.
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El apego de los argentinos por el buen vestir es un dato que no se pasa por alto en el tablero de las grandes marcas internacionales. Después del desembarco de la casa española Zara, ya tienen fecha de apertura Versace y Ermenegildo Zegna, y se habla de por lo menos siete etiquetas de primera línea que contarían con local propio en Buenos Aires antes del 2000.
Polo Ralph Lauren fue la precursora, en 1991;Kenzo llegó en 1993, y Louis Vuitton, en 1997. Pero sólo este año la Argentina se convirtió en un mercado de intereses para los capitanes del mundo de la moda.
La primera comprobación de la gran demanda de indumentaria que registra nuestra plaza la obtuvo Zara, la cadena de La Coruña, que en mayo se instaló en Alto Palermo.
Sin publicidad, pero con una atractiva ecuación de precio y calidad, alcanzaron de inmediato un volumen de ventas con pocos precedentes en el sector. La compañía no revela datos de su facturación y no realiza campañas gráficas. Pero aspira a liderar un mercado en el que ningún actor cuenta con una participación superior al 3 por ciento. Zara abrirá otros tres locales antes de fines de año: en Unicenter, en el Abasto y en Santa Fe y Ayacucho, donde ya está construyendo un local de 2500 metros cuadrados. En 1999, sumarán ocho nuevas bocas (una de ellas en la peatonal Florida) y comenzarán a expandirse por el interior.
Desde Italia
Otro de los platos fuertes de esta temporada será el local de 350 metros que Versace inaugurará en agosto, en la intersección de Alvear y Ayacucho. Después de dos años de negociaciones, Carlos Barín, el dueño de Flamers, obtuvo la licencia para importar cuatro líneas de la firma milanesa: Hombre, Mujer, Hogar y Accesorios.
Por la franquicia de siete años que le concedieron Donatella y Santo Versace, los hermanos del desaparecido Gianni, Barín pagará un 4% sobre el valor total de la mercadería que importe, y tendrá que destinar a publicidad el 2% de su facturación mensual. La inversión para adaptar el local a las exigencias de la casa central y reunir el stock inicial requerido, será de US$ 2 millones. Versace ofrecerá en simultáneo las colecciones que salgan a la venta en el hemisferio norte, por lo que en el verano argentino se podrán comprar los modelos del invierno europeo, sin cruzar el océano.
"Vamos a ser la única boutique en estas condiciones, porque los productos ya no tienen tanta diferencia de composición en las telas y las prendas se adaptan a cualquier estación", explica Barín, que admite haber solicitado la quinta presidencial de Olivos para realizar en septiembre su desfile de presentación. Aunque finalmente ése no será el escenario, ya que los salones de la residencia no tienen capacidad suficiente para albergar a todas las personas que asistirán al show más fashion del invierno.
Sus planes contemplan la apertura de un local para la línea Versus, en 1999.
Desde Italia también llegará en octubre Ermenegildo Zegna, que se instalará en la avenida Alvear, donde antes estaba Casa Roders.
En este caso fue el propio Zegna que se interesó por abrir uno de sus locales en la Recoleta, aunque el gerenciamiento local de su negocio estará en manos del contador Juan Echeverrito, que también es el dueño de los locales argentinos de Polo y DKNY. La casa italiana es mundialmente famosa por sus telas y su sastrería.
Del mismo inversor argentino, Donna Karan también se sumó hace tres semanas al staff de marcas internacionales, al reinagurar su local de la calle Rodríguez Peña.
"La mujer argentina es una de las más elegantes del mundo, por eso es lógico que lleguen las marcas más importantes. Ya es hora de comprar buena ropa acá, sin necesidad de viajar", explica Lilí Sciorra, manager de DKNW.
Otra de las que se incorporará al mercado criollo, sin intermediarios, es Mango, una de las etiquetas españolas de ropa informal más reconocidas. Llegará en marzo próximo y ocupará, inicialmente, un local en la ampliación del Unicenter de San Isidro.
Su caso es el más curioso de todos, ya que un empresario textil argentino patentó la marca como propia a principio de la década y les tabicó su llegada durante todos estos años.
Entre los que se instalarán aquí antes de que se levante el telón del siglo XXI también se encuentra Armani, la principal competidora de Versace en el mundo. Los italianos ya iniciaron contactos con dos inversores locales y definirían su situación antes del final de 1998.
Entre las etiquetas que ya hacen planes para llegar a Buenos Aires se cuentan, además, Prada, Ferré, Chanel (que encargó un testeo de mercado en 1996), Gucci, Hermés, Escada y Fendi.
Lo único que podría retrasar momentáneamente su arribo es la falta de adecuados espacios físicos para instalar sus locales, que deben ser muy amplios y tienen que estar sujetos a severos parámetros estéticos. Pero la suerte ya está echada
Todo bien
El aluvión de marcas extranjeras es bien recibido por la Cámara Argentina de la Indumentaria, aunque sus socios saben que tendrán que competir en un nuevo escenario.
"En dos o tres años van a estar las principales marcas del mundo y será un gran desafío. Buenos Aires va a ser la capital de la moda del Mercosur", dice su vocera Laura Coda.
El mercado de la ropa atraviesa por un buen momento, después del notable repunte que se produjo en los últimos dos años.
En 1997, el volumen de negocios en la industria de la indumentaria llegó a US$ 7620 millones y se espera que continúe en alza para fines de este año.






