Cajas de zapatos para tener el calzado ordenado y a la vista
EnOrden fabrica un producto que pretende también dar un servicio; factura $ 600.000
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EnOrden comenzó como un juego, casi sin quererlo. Emilio Labal, 35 años, tenía que armar una fábrica de zapatos según indicaba la consigna del trabajo práctico para la facultad. El estudiante de ingeniería industrial organizó su proyecto, planificó la comercialización del producto por vender, hasta que llegó a la etapa del packaging . Debía pensar en la caja de presentación de los zapatos.
Inocentemente, le consultó a su compañera de trabajo en la administración de una empresa de publicidad online sobre cómo mejorar una caja de zapatos. La joven, sin darse cuenta, se fue transformando en su socia. Agustina Tavella, licenciada en administración de empresas, 26 años, le aconsejó hasta en el último detalle y llegaron a la conclusión de que "las cajas de zapatos son muy molestas".
Tavella le advirtió: "Levantar la tapa de cada caja cuando están apiladas una encima de otra es muy complicado. Tenés que sacar la de abajo, hacer fuerza, justo cuando estás medio desvestida". Entonces, idearon que la cajas no tuvieran tapa y se abrieran hacia delante.
La licenciada insistió: "No se ven los zapatos; entonces, si tenés cajas similares no sabés a qué zapato corresponde y tenés que abrir una por una". Ahí surgió la idea de ponerles un visor, una ventanita que permitiera ver de qué par se trataba.
Los detalles siguieron hasta el punto de ponerle una pestaña a cada caja para que no se deslicen entre sí y se caigan cuando están apiladas.
Así fueron fabricando una caja que no había sido creada antes. "Nos quedó haciendo ruido en la cabeza el tema de la caja y comenzamos a investigar si existía, buscamos en Internet en todas partes del mundo y no la encontramos en ningún lado, entonces probamos ver si se podía hacer", contó Labal.
La hicieron, la cotizaron, y al ver un proyecto viable, se animaron con una inversión de $ 40.000, que compartieron entre los dos. "Hicimos todo bastante de libro", confesó Tavella. "Primero, investigar si existía; luego, registrar la idea y el modelo industrial; después, hacer la sociedad y recién ahí fabricar las cajas. Buscamos tener la sociedad y un contexto bien armado, porque no es lo mismo ir a vender con una idea suelta que con algo bien concreto y organizado", agregó la emprendedora.
Aumentan las ventas
Las pocas ventas de los primeros meses les enseñaron a controlar la ansiedad de querer todo ya. "Era cuestión de esperar, de que la gente entienda el producto, conozca la marca, se mueva el boca a boca, y la persona, conforme con el servicio, te vuelva a comprar. Después de dos años y medio, la gente compra más cajas y la venta promedio es de 36 cajas por operación, cuando hace un año era de 12. No era un problema del producto, sino que había que esperar un poco", explicó Labal.
Un factor clave fue aprender a comunicar las características del producto. "Explicarle a la gente el valor agregado de una cajita de cartón era lo que más nos complicaba. Si sólo te digo que se trata de una caja para zapatos, uno piensa: «¿Para qué voy a gastar plata en una caja para zapatos si ya vienen con caja?». Entonces tuvimos que explicar que nuestras cajas son un servicio, porque uno no pierde tiempo buscando los zapatos, ni desordena su placard para encontrarlos", detalló Tavella.
Además, resaltó otra ventaja del producto, dado que no necesariamente tienen que estar dentro del placard. La estética que las caracteriza ayuda a que puedan lucirse en un dormitorio o vestidor, y son prácticas para apilar de acuerdo con el espacio que uno dispone, o poner debajo de la cama o en estantes.
La facturación estimada para el 2010 es de $ 600.000, ayudada por el próximo lanzamiento de cajas para niños. En principio, vendían cajas estándar, luego agregaron el formato médium, para zapatillas grandes o botines, y más tarde, sumaron la línea para botas. "A mayor exposición, mayor venta, entonces empezamos a aparecer en revistas, a estar en los ambientes donde más nos convenía, y así buscamos mostrarnos. El boca a boca es la mejor publicidad, pero es demasiado lenta", dijo la socia.
Las ventas son por Internet, y aunque tienen revendedores en distintos puntos del país creen que su sistema online funciona mejor porque la gente llama y se hacen envios domiciliarios a toda la Argentina.
Ahora su foco está en sumar dos proyectos más. Por eso esperan un tiempo para poder financiarlos y así poder dar un nuevo salto.






