Al rinde le llegó la hora de reducir la brecha

Fuente: Archivo
¿Cuánto aumentarían los rendimientos si mejoráramos el manejo de los cultivos?
Fernando Aranburu Merlos
Juan Pablo Monzón
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21 de mayo de 2016  • 00:00

Para el año 2050 vamos a tener que producir alimentos para 9200 millones de habitantes, y, al mismo tiempo, preservar áreas ricas en biodiversidad y servicios ecosistémicos. Para cumplir con estos objetivos necesitamos alcanzar altos rendimientos en cada hectárea cultivada, maximizando la eficiencia de uso de los recursos. Es preciso entonces entender las causas de las diferencias entre los rendimientos logrados por los productores en las distintas regiones y años y el que potencialmente se podría alcanzar aplicando las mejores prácticas de manejo. En este marco, investigadores del INTA, CONICET y distintas universidades del país son integrantes de un proyecto internacional cuyo objetivo es crear el Atlas Mundial de Brechas de Rendimiento para cuantificar cuanto puede aumentar la producción de cereales, oleaginosas y tubérculos al reducir las brechas entre (i) el rendimiento promedio logrado por los productores y (ii) el rendimiento potencial que se define a partir del clima, genotipo y suelo.

A través de su sitio web www.yieldgap.org, el Atlas provee el primer mapa global e interactivo de rendimientos potenciales y brechas para los principales cultivos extensivos, basado en un protocolo transparente, replicable, y con una sólida base de conocimiento agronómico. El Atlas, de acceso público, es una plataforma que puede ser usada como herramienta por productores, asesores, investigadores y agencias de extensión de sectores privados y gubernamentales relacionados con la agro-industria para identificar las regiones con las mayores oportunidades para incrementar la producción a través de una intensificación sustentable.

La aproximación usada en el proyecto consiste en la selección de un determinado número de localidades, situadas en zonas relevantes para la producción de cada cultivo, para las cuales se estima el rendimiento potencial utilizando modelos de simulación de cultivo calibrados localmente. Las simulaciones están basadas en datos locales de clima, suelo y manejo de cultivo. La brecha de rendimiento se calcula como la diferencia entre el rendimiento potencial simulado en secano y el rendimiento logrado por los productores. La estimación de rendimiento potencial y brecha se realiza primero a nivel de localidad y luego se extrapola a nivel de región y país, basándose en la distribución del área sembrada de cada cultivo, y utilizando como marco zonas agroclimáticas homogéneas.

Los resultados obtenidos para Argentina indican que, a nivel nacional para los últimas cinco campañas, el rendimiento potencial para cultivos de secano fue de 39, 52 y 116 qq/ha para soja, trigo y maíz, respectivamente; mientras que el rendimiento promedio logrado por los productores fue de 26, 30 y 68 qq/ha. Las diferencias resultan en brechas de 13 qq/ha para soja, 22 qq/ha para trigo, y 48 qq/ha para maíz. Expresadas como porcentaje del rendimiento potencial, las brechas son mayores en trigo y maíz (41%) que en soja (32%). Si mejorásemos el manejo de los cultivos, reduciendo estas brechas de rendimiento hasta un 20% del potencial, podríamos aumentar nuestra producción de soja en 9 millones de toneladas, la de trigo en 4,5 millones, y la de maíz en 10,2 millones, sin expandir el área cultivada. La meta de reducir las brechas a un 20% del potencial es razonable aplicando buenas prácticas de manejo. El anterior incremento en los rendimientos, resultaría en unos 24 millones de toneladas extras de grano, lo que representa una ganancia de divisas para el país de U$S 5.350 millones por año. Estas estimaciones destacan el impacto para el país que puede tener contar con estimaciones de rendimientos potenciales y brechas de rendimientos a nivel local y nacional. Además, el trabajo sienta las bases para explorar nuevas preguntas que requieren de un trabajo adicional, como cuales son los factores que determinan la brecha de rendimiento, cual sería el potencial impacto en un cambio de uso de la tierra, cuales son los efectos esperables para distintos escenarios climáticos, y cual es el impacto esperable derivado de la expansión del área regada en cada región, en cada país y en el mundo. Está claro que cerrar las brechas no solo depende de adopción de insumos. También tiene un rol muy importante la correcta elección de las prácticas de manejo.

- ¿Qué tan grande son nuestras brechas de rendimiento comparadas a las del resto del mundo?

Una de las principales ventajas de la aproximación utilizada para la elaboración del Atlas Mundial de Brechas de Rendimiento es que se utiliza el mismo método de estimación en todo el mundo. Esto permite comparar resultados entre países vecinos y también entre regiones muy distantes con similares condiciones agroclimáticas. Haciendo una mirada rápida de los primeros resultados del Atlas se pueden observar una amplia gama de brechas de rendimiento a través del globo. En los países más desarrollados, donde la agricultura suele estar subsidiada (como en EEUU o en la UE), las brechas tienden a ser menores, llegando a un mínimo del 15-20% del rendimiento potencial. En el otro extremo, en los países más pobres (ej. África Sub-Sahariana) las brechas son gigantescas, de hasta el 80% del rendimiento potencial, determinadas por serios problemas estructurales. En este contexto, la Argentina presenta brechas intermedias, aunque con amplias diferencias entre regiones. En general, las brechas tienden a ser menores en la región Pampeana central (del 25 al 35%), y mayores hacia el oeste y norte del país, encontrándose brechas de hasta el 70% del rendimiento potencial en secano (Figura). La variación regional en las brechas de rendimiento de Argentina resalta la utilidad del trabajo realizado como marco para orientar la investigación y la extensión, y, en última instancia, reducir las brechas en las zonas donde los rendimientos actuales están muy por debajo de su potencial.

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