Una alianza entre la salud y la producción agroindustrial impulsa la institución creada por el ilustre cardiólogo
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Alimentación y salud son hoy día dos conceptos en los que ya nadie piensa por separado. "Comer sano" es una consigna que va cobrando cada vez más arraigo.
En ese sentido, el lanzamiento, llevado a cabo el miércoles último, de una línea de productos alimenticios que llegan a las góndolas del supermercado con el aval de los profesionales de una institución creíble como la Fundación Favaloro, constituye un acontecimiento de hondo alcance.
Los productos son fabricados por distintas empresas que han trabajado bajo la supervisión del instituto de cardiología, cirugía cardiovascular y trasplante.
"Se trata de un emprendimiento que pone en práctica algo con lo que el doctor René Favaloro venía soñando desde su juventud", refirió el doctor Eduardo Raimondi, director general de la Fundación.
El ilustre cardiólogo pensaba que un país productor de alimentos como la Argentina reunía las mejores condiciones para lograr la elaboración de productos saludables.
Alfredo Curiotti, presidente de la empresa láctea Illolay -una de las firmas convocadas por la Fundación-, recordó que el doctor Favaloro, cuya vinculación espiritual con el campo es bien conocida, daba una importancia crucial a la ganadería.
"Tenía adoración por los Holando Argentino y pensaba que el progreso de esta raza era fundamental para el futuro de la alimentación", comentó Curiotti.
El presidente de Illolay destacó el papel de los productores en lo que respecta a la salud alimentaria: "Los productos lácteos salen buenos en la medida en que se tenga buena leche, y en ese sentido los argentinos contamos con una materia prima de excelente calidad y sanidad. Hoy estamos insertos en 60 mercados, y ello da la pauta de la buena calidad de origen".
Sin sodio
Los productos lanzados por la Fundación incluyen aguas saborizadas, endulzantes dietéticos con 0% de calorías y sin sodio, jugos en polvo, dulces, mermeladas, cacao fortificado con ácido fólico y vitaminas y sal dietética.
Respecto de ésta, expresó José Haidar, de la empresa Tresal, que se trata de una composición innovadora.
"No sólo puede usarse directamente con el alimento preparado en la cocina, sino que también se puede adaptar a los procesos industriales. Ello es importante, ya que de esa manera podrá elaborarse un queso, un panificado, un fiambre y se podrá disfrutar de un sabor salado pero sin sodio."
Toda aquella persona, añadió, que tiene contraindicado el sodio podrá utilizar este producto que posee, a su vez, la particularidad de que tampoco tiene un contenido alto de potasio lo que lo torna digerible también para las personas que tienen alguna infección renal. n "Comer sano", una consigna que va cobrando arraigo"Sanidad
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