
El gobierno nacional estudia potenciar el uso de este tipo biocombustible; un informe sostiene que la viabilidad de las plantas más chicas pasa por contar con un feedlot
1 minuto de lectura'

CÓRDOBA.- El mercado interno del etanol creció significativamente desde que rige el marco regulatorio que obliga a mezclar naftas con combustibles basados en fuentes renovables. Hoy un millón de toneladas de maíz se transforman en alcohol con destino a su uso como combustible para vehículos. Hay expectativas de que aumentará el porcentaje de mezcla, por lo que se proyecta la expansión de productores ya existentes y el ingreso de nuevos.
En el caso de nuevos jugadores, el organismo regulador tendrá que decidir entre asignar los cupos adicionales de producción a modelos de negocios a gran escala (plantas como las ya existentes) y/o a modelos de destilerías más pequeñas que operan en establecimientos agropecuarios que cuentan con sistemas intensivos de engorde de bovinos.
Un informe de los economistas Juan Manuel Garzón, Nicolás Torre y Valentina Rossetti, del Ieral, señala que las destilerías más chicas cuentan con ventajas asociadas a la facilidad del origen de la materia prima, la colocación del principal subproducto (burlanda) y a la menor necesidad de servicios de transporte.
“Si, además, logran una productividad comparable a la de las grandes plantas y disponen de un sistema de gestión que minimiza posibles deseconomías de escala, pueden ser candidatas muy competitivas para participar en el sistema”, explicó Garzón a LA NACION.
Con el gobierno nacional trabajando en un plan para potenciar el uso de bioetanol este año, el estudio del Ieral indica que –con una suba del consumo de naftas del 5% interanual- y manteniendo el corte en 12%, la demanda del biocombustible crecería 5%. Si el corte pasa a 15%, el incremento alcanzaría el 31% y si fuera del 20%, la mejora sería del 75%.
Las hipótesis transparentan que el factor que mueve el amperímetro en la variación del requerimiento de bioetanol es el corte legal y, mucho menos, la demanda de naftas. En el mejor de los casos se necesitarían 765.000 metros cúbicos adicionales a los actuales.
Una planta de gran escala de producción de bioetanol de maíz genera alrededor de 81.800 metros cúbicos anuales de alcohol, cuya demanda de maíz ronda las 221.000 toneladas al año. Una planta chica puede producir unos 5100 metros cúbicos y usar 13.800 toneladas anuales.
El informe indica que las destilerías pequeñas (al menos las que están en vías de operación en Córdoba) están en establecimientos que producen animales bajo sistemas intensivos de engorde de escala importante (más de 4000), por lo que son grandes consumidores de energía y fibra vegetal para la alimentación. Ese modelo hace conveniente la inversión.
Un factor crucial que analizan los economistas es que mientras las plantas grandes no asumen el costo de envío del bioetanol (las petroleras lo retiran), las miniplantas sí se harían cargo ya que elaboran un bioetanol hidratado (con una concentración de alcohol del 95,5%), apto para utilizar en autos flex-fuel pero no para ser mezclado con naftas.
Para que la mezcla sea posible se debe hacer el proceso de anhidración, que lleva al bioetanol a una concentración de 99,7% (alcohol anhidro). Si existiera esa planta las productoras gastarían, a valores actuales, $1,4 millones anuales de envío.
1
2Ley de semillas: qué dice una propuesta que la Mesa de Enlace podría presentarle al Gobierno por el pago del uso propio
3Ya vende 30 toros por año: se fue a la Patagonia y comenzó de cero un ambicioso proyecto en un lugar hoy muy pujante
- 4
“Importancia histórica”: el queso de Tafí del Valle, donde se produce hace más de 500 años, es el primer lácteo del país con Indicación Geográfica


