
El trabajo fue vital para la restauración de árboles afectados por el fuego y que tienen una renovación natural muy lenta
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En 1996, un incendio arrasó 704 has del bosque natural del área Catedral, en Bariloche, Río Negro. Ante esta situación, el INTA Bariloche, con el apoyo financiero de varias empresas privadas, trabajó para la recuperación del bosque de ciprés de la cordillera ( Austrocedrus chilensis ), de gran valor ecológico y muy lenta regeneración.
En 1999 y 2000, la unidad implantó en forma de bosquetes y bajo plantas nodriza 10.200 cipreses de 10 cm de altura, con una densidad de 1660 plantas/ha. Con la finalidad de mantener el material genético original, los plantines fueron logrados en el vivero experimental del INTA mediante semillas de árboles sobrevivientes al incendio.
Según informó el organismo, los resultados obtenidos recientemente indican que la supervivencia promedio llegó al 56,3% y fue superior en las zonas de mayor cobertura de matorral, lo que confirma la importancia de la protección brindada por las plantas nodrizas. Por otra parte, los cipreses plantados en 1999 y 2000 alcanzaron alturas promedio de 78,8 cm y 52,3 cm, respectivamente.
Estos trabajos de restauración ecológica resultaron vitales debido a que la recuperación natural de los bosques de ciprés afectados fue muy escasa. Durante 1996 y 1997 se cosecharon semillas de cipreses de la zona, que no fueron alcanzados por el fuego y se desarrollaron técnicas de cultivo en vivero de esta especie nativa. Al alcanzar los tres años de edad, los plantines se trasplantaron al sitio definitivo, resguardados de heladas e insolaciones por arbustos, utilizados como nodrizas.
Valor turístico
En 1999 y 2000, el INTA plantó 10.000 cipreses en una superficie de 6,4 ha afectadas por el incendio, asignada por la provincia de Río Negro. Al superarse los primeros años, críticos para el desarrollo de los árboles trasplantados, el porcentaje de sobrevivencia fue superior al esperado, alcanzando el 90%. Los árboles se siguen desarrollando normalmente, acelerando la recuperación de este sitio de alto valor turístico.
Tres años después de la implantación, la sobrevivencia de los árboles alcanzó el 90%, un índice superior al esperado. Recientemente se trasplantaron otros 4100 cipreses, con aportes de la Fundación Fortabat y Ecochallenge. Así se creó el área cultivada más extensa que existe en el país de una especie forestal nativa patagónica. Las tareas de recuperación de este sitio de alto valor turístico se iniciaron el mismo año del incendio, con la recolección de semillas y el desarrollo de técnicas de cultivo en vivero de ciprés de la cordillera y otras especies nativas como raulí y roble pellín.






