
Trece entidades de criadores, veterinarios, laboratorios y organizaciones de la actividad pidieron al Senasa excluir a los caballos deportivos de un régimen pensado para la producción de carne
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La implementación de un nuevo sistema de trazabilidad de medicamentos veterinarios encendió una fuerte preocupación entre las principales cámaras de laboratorios, entidades ecuestres, veterinarias y de criadores, que pidieron al Senasa excluir a los caballos deportivos de un régimen diseñado para animales destinados a la producción de carne. Advierten que la normativa les impone controles, recetas electrónicas y registros pese a que esos equinos nunca ingresan a la cadena alimentaria.
El planteo fue formalizado mediante una presentación elevada al Senasa por trece entidades representativas del sector veterinario, ecuestre y de la cría, que solicitaron excluir a los equinos deportivos del circuito de faena para consumo humano y, en consecuencia, de las obligaciones establecidas por la Resolución 461/2025. La normativa exige registrar esos tratamientos mediante microchip y Receta Veterinaria Electrónica (RVE), cada vez que un veterinario utiliza el antiinflamatorio fenilbutazona en un caballo deportivo debe cumplir con todo ese procedimiento.
Según explicaron las organizaciones, el objetivo de esa resolución era responder a los requerimientos sanitarios de la Unión Europea para la exportación de carne equina, mediante un esquema que obliga a identificar a determinados caballos cuando se administran principios activos alcanzados por la normativa.
Fuentes del Senasa aclararon a LA NACION que el planteo tiene su origen en una restricción impuesta por la Unión Europea sobre “el uso de la fenilbutazona”. Es decir, la Unión Europea prohíbe que un caballo tratado con fenilbutazona sea destinado a consumo humano. Como se trata de un medicamento ampliamente utilizado en la actividad deportiva, su administración obliga, bajo el nuevo esquema de trazabilidad, a emitir una RVE y registrar individualmente cada animal tratado. “Lo que propone el sector es excluir directamente a los equinos deportivos del circuito de faena para la Unión Europea y, de esa manera, evitar la obligación de confeccionar una receta electrónica cada vez que se utilice ese medicamento”, indicó una fuente oficial.

La aplicación generalizada de ese régimen terminó incluyendo a caballos deportivos, de competencia, reproducción y trabajo que nunca ingresan al circuito comercial de producción de carne.
Las entidades remarcaron que los equinos deportivos reciben habitualmente tratamientos veterinarios indispensables para preservar su bienestar, recuperación física y desempeño atlético. Entre ellos mencionan antiinflamatorios, analgésicos, corticoides, sedantes, anestésicos, antibióticos y otros medicamentos de uso corriente en la medicina equina. El caso más citado es la fenilbutazona, un antiinflamatorio ampliamente utilizado cuya administración inhabilita al animal para ingresar a la cadena alimentaria según los requisitos sanitarios europeos.
Precisamente por esa razón, sostienen que esos caballos “ya se encuentran, en los hechos, excluidos del consumo humano” y que carece de sentido imponerles un régimen diseñado para controlar animales destinados a faena. “La inmensa mayoría de los equinos deportivos jamás será destinada a consumo humano”, argumentaron las entidades, donde solicitaron que los controles se concentren únicamente sobre los animales efectivamente incorporados al circuito de producción de carne.
Vale recordar que la Argentina exporta en promedio 10.000 toneladas de carne de caballo. Los frigoríficos autorizados para hacer carne de caballo, según la última información oficial, son Lamar, en Mercedes, Buenos Aires; Land, Río Cuarto, Córdoba, e Infriba, en Buenos Aires.

Trazabilidad
En medio de la polémica que se generó en la actividad equina, el Senasa avanzó con un esquema todavía más amplio mediante la Resolución 654/2026 publicado la semana pasada. La norma creó el Sistema Integrado de Gestión de Trazabilidad de Productos Veterinarios (Sigtrazavet), destinado a registrar y controlar toda la trazabilidad de productos veterinarios en la Argentina, desde la producción hasta la utilización por parte del veterinario o del usuario final.
Además, convirtió en “obligatoria” la Receta Electrónica para la prescripción, adquisición y administración de productos veterinarios en animales productores de alimentos, équidos y animales de compañía, estableciendo distintos tipos de recetas según el tratamiento y el destino del animal. La resolución también mantuvo la obligación de identificar mediante microchip a los équidos tratados con productos veterinarios alcanzados por el sistema.
Desde el sector ecuestre advirtieron que "la nueva regulación profundizaba las dificultades planteadas en la presentación original", ya que ampliaba el universo alcanzado por la trazabilidad digital y la receta electrónica.
Durante la Exposición Rural de Palermo funcionarios del Senasa explicaron a criadores, veterinarios y representantes de distintas disciplinas el funcionamiento del nuevo sistema de trazabilidad. Allí se reiteró que “el propósito del régimen es garantizar la trazabilidad de medicamentos veterinarios y preservar los mercados internacionales de productos de origen animal mediante un mayor control sobre los tratamientos farmacológicos”.

Los técnicos dijeron que el organismo finalmente aceptará el planteo formulado por las entidades y que los caballos deportivos quedarían excluidos del régimen de trazabilidad previsto para los animales destinados a la producción de carne, por lo que no deberían cumplir con las obligaciones de receta electrónica y registro vinculadas al circuito de faena. Sin embargo, hasta el momento no hay una resolución oficial que incorpore el reclamo de la actividad.
Algunas de las entidades en cuestión fueron la Asociación Argentina de Criadores de Caballos Árabes, Asociación Argentina de Criadores de Caballos de Polo, Asociación Argentina de Veterinaria Equina (AAVE), Asociación de Propietarios de Caballos de Carrera, Cámara Argentina de la Industria de Productos Veterinarios (Caprove), Cámara de Laboratorios Argentinos Medicinales Veterinarios (Clamevet), la Federación Ecuestre Argentina, Fundación Argentina de Veterinaria Equina, entre otras.



