Se encuentra en Av. Elcano 4568, CABA, y allí están, entre otros, los responsables de traer el toro Tarquino, el alambrado y hasta introducir el fútbol
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Para conocer un pueblo, una ciudad, una forma relevante es recorrer los mercados y los cementerios. Los cementerios son lugares de la memoria donde se resguarda el pasado y se logra una conciencia histórica. Esas tumbas, esas lápidas contienen un valor testimonial que representan a la sociedad, a la época, a las costumbres y permiten construir identidades. Se puede pensar que todo comenzó antes, puertas afuera del cementerio, que ahora están consagrados al reposo en un espacio antropológico y arqueológico, un referente urbano y una fuente de conocimientos.
Fue Napoleón quien prohibió el entierro al lado de las iglesias por temas de salubridad, decisión que fue levantada por Bernardino Rivadavia, surgiendo así el Primer Cementerio del Norte en Recoleta el 17 de noviembre de 1822. Fue apoyado por los higienistas del siglo XIX donde abundaba la insalubridad, las pestes, etc. Las necrópolis estaban bajo jurisdicción eclesiástica; el difunto disidente de la religión oficial no contaba con cementerio que cobijara sus restos: protestantes, paganos, judíos, suicidas, duelistas, niños sin bautizar.
Es bueno detenerse a recorrer estos cementerios y entrelazar esas historias de vidas pasadas. La diligente colaboración del amigo y director del Cementerio Británico, John Hunter, facilitó registrar lo que acontece en sus cuatro hectáreas y media rodeadas de una arboleda que hace más placentero el recorrido. Comenzó siendo solo para disidentes; hoy alberga a todas las religiones. A su izquierda se encuentra la nueva Capilla, declarada Monumento Histórico Patrimonial, inaugurada en 1942. En la pared lateral que limita al oeste se observa el Muro Lapidario, donde hay placas, cruces, féretros traídos de los cementerios anteriores: Del Socorro y Victoria. Conmueven las lápidas de la hija del Almirante Brown, Elisa, y de su novio Drummond, sargento Mayor de Marina. Entre las numerosas tumbas cuenta John, está la de John Miller (1788-1843), el escocés que introdujo el toro Tarquino.
Melville Sewell Bagley (1809-1880) vino de EE.UU. en 1842. Empezó trabajando en la Farmacia “La Estrella” en Defensa y Alsina, donde le surgió la idea de crear un tónico, una bebida alcohólica a base de corteza de naranjas amargas que crecían en su casa de Bernal. Hizo una campaña publicitaria revolucionaria del producto a lanzar: por dos meses colocó carteles en distintos puntos de la ciudad: “Hesperidina is Coming”. Cuando presentó el aperitivo, su éxito estaba asegurado. Bagley fue el impulsor de la creación de la Oficina de Patentes y su licor recibió la Marca Registrada N°1 en 1876. Este tónico se les proveyó a los soldados de la Guerra contra el Paraguay por sus cualidades revitalizadoras. Después lanzó la primera galletita Lola y la mermelada, aprovechando los sobrantes de las naranjas utilizadas para el licor.

Carlos Daws (1870-1947) nació en Chascomús, era de familia inglesa. Desde joven se sintió atraído por las costumbres rurales y fue reuniendo prendas gauchescas, aperos del siglo XIX y XX, colección criolla que desde 1949 forman parte del Museo de Arte Popular José Hernández. Trabajó en F. C. Oeste hasta su jubilación. Creó el centro tradicionalista “El Fogón”, convocando a payadores de la talla de Gabino Ezeiza, Nemesio Trejo, entre otros.
Cecilia Grierson (1859-1934), hija de inmigrantes escoceses. Fue la primera médica argentina graduada, el 2 de julio de 1889. Fundó la Escuela de Enfermeras. Luchó por los derechos femeninos y fue presidenta del 1° Congreso Femenino Internacional (1910). Docente universitaria, en su consultorio atendía a niños sordomudos. Obtuvo una magra jubilación y donó su propiedad al Consejo Nacional de Educación para una escuela que lleva su nombre.
Se encuentra la abuela inglesa de Jorge L. Borges, Fanny Haslam. Había llegado en 1869. Se casó con el coronel Francisco Borges, quien muere en la Batalla de La Verde cuando Fanny tenía 32 años.

Al francés Abel Saint se le ocurrió tostar el café con el azúcar produciendo el café torrado, suavizando su sabor con mucho éxito. Siguió con la industrialización del cacao. Falleció en 1894, cuando había adquirido los terrenos en Barracas donde su familia construyó la planta industrial Águila Saint.
Es importante el sepulcro del coronel Juan B. Thorne (1800-1885). Nació en Nueva York y se radicó a los 11 años. Se alistó en la Escuadra del Almirante Brown abrazando la causa libertadora en plena guerra contra Brasil. Tuvo un acto de arrojo en las costas de Patagones frente a un poderoso buque brasileño, peleó con mucho coraje, fue vencido, tomado prisionero y liberado cuando se firmó la paz. Intervino en muchos combates incluso con Garibaldi. Comandó la batería Manuelita en el Combate de la Vuelta de Obligado en 1845.
Sepulcros
Ricardo B. Newton fue el propulsor del alambrado, un método revolucionario que facilitó el desarrollo de la producción ganadera y agrícola. Nacido en Inglaterra en 1801, arribó cuando tenía 17 años. Viajó a su terruño para llevar a sus hijos a estudiar y observó a unos ciervos que estaban cercados por un grueso alambrado de hierro. Tomó la idea y compró todo el alambre que encontró, postes, varillas y las desembarcó en la costa y lo instaló en su estancia Santa María, cercana a Chascomús, en 1845.
Los Fraser llegaron en 1884 a Buenos Aires para montar una emblemática fábrica conjuntamente con los inmigrantes vascos que originariamente se llamó Etchegaray y Fraser para fabricar un calzado novedoso y cómodo que se convirtió en muy popular: la alpargata. Los Fraser fabricaban lonas y están íntimamente ligados a la historia de Alpargatas. Los almanaques pintados por Molina Campos se convirtieron en un fenómeno publicitario que favorecieron la consolidación de sus productos.
Los hermanos Boote, Samuel y Arturo, fueron los mayores productores de álbumes fotográficos de vistas, algunas por sus iniciativas y otras por encargo. Hoy permite conocer y valorar esas escenas camperas. Después se dedicaron a la explotación de sus estancias y a negocios inmobiliarios.
John Harrat había nacido en Leeds, Inglaterra, en 1797; llegó al país en 1818. Su familia se dedicaba al comercio textil. Fue pionero de la ganadería ovina. Compró varios ejemplares de ovinos merinos que había traído Rivadavia de España. Su estancia era conocida como Los Galpones.
Jown Tweedie fue un importante botánico y jardinero, contratado para trazar los jardines de la Estancia Santa Catalina, primera colonia escocesa de Monte Grande (1825), que después sirvió de marco para el primer Instituto Superior de Agronomía y Veterinaria (1883). Tweedie había quedado impresionado con la flora autóctona compuesta de talas, cinacina, espinillos y gramíneas que fue enviando al Jardín Botánico de Kew, Inglaterra, enriqueciéndolo con muchos ejemplares nativos. Un grupo de plantas llamadas tweedianas fue la primera vez que se clasificaron en forma científica. Impresionado por la cantidad de cardos, creó la máquina desmalezadora. Plantó los primeros bosques de robles, tilos y olivos.
También están las maestras que trajo Sarmiento como parte del proyecto de enseñanza: Jennie Howard (1845-1933), maestra pionera del normalismo, y Sara Eccleston (1840-1916), maestra precursora de los jardines de infantes.
Walter Owen (1884-1953) tradujo al inglés el Martín Fierro. Alfred Zucker, arquitecto alemán, diseñó el Plaza Hotel, de 14 pisos, inaugurado en 1907, que se convirtió en el edificio más alto de Buenos Aires y el primer hotel de lujo. Están, entre otros: Frank Brown (1858-1916), inglés. Debutó en 1884 en su rol de acróbata y de payaso. Actuó en el Teatro San Martín y en el Coliseo.

Alexander Watson Hutton (1853-1936), escocés, educador y deportista, introductor del fútbol en el país y fundador de la antecesora AFA. Kurt G. Lowe, alemán (1904-1971), empresario y productor de cine. Adolfo Kapeluz (1873-1947), fundador de la editorial homónima; Leopoldo Torres Nilsson (1924-1978), empresario y productor de cine; Natalio Botana (1888-1941), periodista, escritor; Poldy Bird (1941-2018), escritora; Tamara Rebeca Kamenszain, poetisa, escritora.
En la pared este, que lo separa del Cementerio Alemán, se observa una importante escultura de chapa que estuvo en la Estación Ferroviaria de Retiro hasta que fue restaurada. Las tumbas son un museo a cielo abierto, y recorrerlas crea una memoria y una conciencia histórica y permiten conocer cuánto contribuyeron al engrandecimiento del país.
Con el debido respeto de quienes descansan en el cementerio se realizan visitas guiadas con recorridos educativos, puestas teatrales, guiones interactivos y homenajes como el que se va a realizar el 27 de marzo, a las 11, evocando el bicentenario del fallecimiento del capitán de marina Enrique Guillermo Parker, teniente de la Real Marina Británica que defendió el ataque de Brasil. El Cementerio Británico merece una visita: Av. Elcano 4568, CABA.
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