
Es lo que sugieren en Aacrea ante la gran incertidumbre
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"Mi decisión con respecto a la comercialización de los granos gruesos de la campaña 2001/02 es vender lo imprescindible para pagar compromisos y conservar todo lo que se pueda en nuestras instalaciones de almacenaje. No quiero comercializar a precios que son inferiores a los valores de paridad según las cotizaciones internacionales ni aceptar que el 10% del importe por cobrar se liquide a 120 días sin ningún ajuste. Tampoco es bueno cobrar y quedarse en pesos en un contexto inflacionario, dentro del corralito y enfrentando el riesgo bancario", afirma Marcos Rodrigué, presidente de Aacrea, un productor que conduce 30.000 hectáreas agrícolas, al revelar su estrategia de comercialización de la cosecha.
Para cumplir ese objetivo amplió su planta de silos y aumentó la cantidad de máquinas embutidoras de grano, lo que le permite disponer plenamente de su mercadería y sortear el riesgo de inseguridad de cobro en la cadena comercial de almacenamiento. Rodrigué dice que esta conducta no podrá ser seguida por todos los productores y estima que los pequeños y los endeudados serán los más perjudicados, muchos de los cuales no podrán seguir produciendo y se verán ante la alternativa de alquilar su campo para continuar dentro del sector.
La actitud de Rodrigué se repite en muchos empresarios agrícolas con cintura financiera, que han decidido retener los granos hasta que el panorama aclare.
"Vamos a mantener el cereal en nuestros silos y embolsando porque si la sequía financiera obliga a muchos productores a salir a vender al momento de cosecha, los exportadores seguirán imponiendo sus condiciones y continuarán trasladando las inseguridades jurídicas al productor", comenta Lorenzo Amelotti, empresario agrícola del sur de Santa Fe.
Los productores se quejan por recortes en los precios recibidos provocados por la lenta devolución del IVA a los exportadores por parte del Gobierno. "También tenemos incertidumbre con respecto a los fletes, porque este sector está hablando de subir los precios a raíz del aumento del precio del gasoil; si estos costos aumentan, vamos a estar complicados", añade Amelotti.
Esta semana muchos empresarios agrícolas comenzaron a recibir documentos (denominados adendas al boleto de compraventa) en los cuales se determina que los forwards (contratos privados a término entre productores y exportadores o industrias) de soja y maíz serán liquidados en un 90% del monto total al valor del dólar libre, mientras que el 10% restante será cobrado por el productor a los 120 días con el mismo cambio al cual se liquidó el 90 por ciento.
Una adenda enviada por una compañía exportadora indica textualmente que "el saldo pendiente de pago (o sea, el 10%) quedará fijo y no sujeto a ajuste, actualización, interés o repotenciación alguna, de ninguna naturaleza, por ninguna causa o concepto".
En el caso de los forwards de girasol, la situación planteada es diferente. Esto es así porque los exportadores ofrecen pagar el 95% al momento de liquidar el contrato y el 5% restante más las bonificaciones a 120 días.





