Cómo elegir el sistema de labranza más apropiado

Experiencias realizadas en el INTA Pergamino mostraron las ventajas de los procedimientos conservacionistas.
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15 de febrero de 1997  

¿Arado de rejas, de cinceles o siembra directa para implantar cultivos? La polémica está instalada entre los productores, que destacan ventajas e inconvenientes de cada sistema.

En el Congreso de los CREA del oeste, Manuel Ferrari comparó los distintos métodos en lo referido a rendimientos y propiedades de los suelos, analizando, además, la adaptación de cada uno de los distintos cultivos.

En varias zonas del país se verifica una expansión de la agricultura sobre la ganadería, con la consecuente intensificación del uso del suelo y riesgo de desarrollo de procesos acelerados de degradación y erosión.

Ante esta problemática, en la EEA Pergamino del INTA se vienen investigando, desde hace algunos años, sistemas de labranza conservacionista capaces de disminuir los procesos de degradación de suelos y de permitir un uso más eficiente del agua de lluvia.

Alternativa

Estos sistemas ofrecen una alternativa al sistema de labranza convencional basado en el uso del arado de rejas, que se caracteriza por invertir el pan de tierra y pulverizar el suelo.

Los sistemas de labranza conservacionista, en cambio, invierten sólo parcialmente la capa arable, mantienen un cierto grado de cobertura sobre la superficie del suelo y provocan menor pulverización. Dentro de estos sistemas se encuentran los siguientes:

  • Labranza bajo cubierta o vertical: utiliza el arado de cinceles como herramienta de laboreo primario y otros elementos de corte vertical para realizar labores secundarias y preparar la cama de siembra.
  • Labranza superficial o reducida: el suelo no se ara y la cama de siembra se prepara con implementos de discos o con cultivares de campo produciendo una remoción sólo superficial (8 a 12 centímetros).
  • Siembra directa o labranza cero: el cultivo se siembra directamente sobre el rastrojo del cultivo anterior. La remoción del suelo es mínima y la cobertura es la mayor que se puede obtener.
  • Labranza combinada: utiliza diferentes métodos de laboreo en los distintos cultivos de la secuencia agrícola.
  • Rendimientos

    Experiencias realizadas en Pergamino demostraron que los sistemas de labranza conservacionista, especialmente el de siembra directa, combinados con los métodos convencionales, permiten lograr niveles de productividad altos y estables reduciendo los niveles de degradación del suelo en la secuencia agrícola.

    Los ensayos fueron realizados en dos rotaciones de cultivos: trigo-soja-maíz y trigo-soja continúa. En los cultivos de trigo y maíz también se incluyeron tratamientos con fertilización nitrogenada. Los resultados obtenidos fueron los siguientes:

  • Trigo: en ambas secuencias la labranza convencional logró un mejor rendimiento, tanto en el sistema continuo como en el combinado, cuando no se aplicó nitrógeno. En las parcelas que recibieron 80 kilogramos de nitrógeno por hectárea, la siembra directa obtuvo la más alta respuesta al fertilizante, peron aún así no alcanzó los niveles de rendimiento obttenidos con los sistemas de labranza convencional y combinada.
  • Los desfavorables resultados en ambas rotaciones se lograron con siembra directa. Este método de laboreo mostró mayores rendimientos de grano asó como una menor variabilidad a través de los años. Las ventajas productivas de la siembra directa pueden atribuirse a una mayor seguridad de implantación y al mejor comoportamiento del cultivo en años de déficits hídricos. También influye el adelanto de la fecha de siembra.

  • Maíz: las diferencias de rendimiento en 10 años entre los diferentes sistemas de labranza fueron mínimas en las parcelas que no recibieron nitrógeno. Cuando se aplicó este nutriente, la siembra directa mostró los mayores rendimientos de grano, tanto en el sistema continuo como en el combinado.
  • Las mayores respuestas al nitrógeno obtenidas en siembra directa pueden atribuirse a la mayor eficiencia en la economía de agua que logra el sistema.

    La degradación del suelo

    Las mediciones de densidad aparente del suelo, en 5 años de tratamientos, mostraron una compactación de la capa arable con la utilización del sistema de siembra directa, mientras que el uso de labranza combinada evitó ese tipo de formaciones.

    Por otro lado, la estabilidad estructural del suelo superficial, evaluada luego de 6 años de impuestos los tratamientos de labranza, demostró ser mayor con la siembra directa que con los demás sistemas.

    La siembra directa favorece

    Una evaluación más global del estado físico del suelo, luego de 12 años de tratamientos contínuos, permitió detectar una mayor degradación de la estructura, por compactación, en los sistemas tradicionales de labranza.

    Los contenidos de materia orgánica, igual que los de nitrógeno, mostraron mayores valores promedio en la siembra directa luego de 9 años de ensayos.

    Hay que destacar que la buena condición estructural del suelo encontrada bajo siembra directa en este experimento no fue observada en otras situaciónes. La necesidad de contar con suelos físicamente aptos y no degradados al momento de introducir el método parecería ser uno de los factores más importantes para el éxito.

    Algunas conclusiones

    Si se tienen en cuenta los resultados de estos ensayos se llega a ciertas conclusiones como que:

  • La siembra directa logró, en general, rendimientos más altos y estables en cultivos de verano, en especial en soja de segunda.
  • En Pergamino, el sistema de labranza combinada, en el que el trigo se siembra con remoción del suelo y la soja y el maíz en directa, permitió obtener los mayores rendimientos en todos los cultivos de la rotación, a la vez que mostró escasos niveles de degradación del suelo en relación a los otros sistemas.
  • Las respuestas a la fertilización nitrogenada en trigo y maíz fueron superiores en siembra directa y podrían haber sido aún mayores de haberse empleado técnicas de fertilización más adecuadas al sistema.
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