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Una ficha de presentación diría: los Magnasco son seis hermanos, de los cuales cinco, junto a sus padres, trabajan cerca de 4700 hectáreas y producen 28.000 litros de leche diarios para abastecer, entre otras cosas, una fábrica de quesos. Pero habría que aclarar que hace 20 años sólo contaban con 200 hectáreas. ¿Cuál es el secreto?
Atilio, el mayor, detalló que dos de las hermanas se dedican a la parte administrativa de la empresa. Uno de los hermanos varones se encarga de la comercialización de los quesos, otro -de profesión veterinario- a la supervisión de la industria y la sanidad de los animales y él a todo lo referente a la producción primaria.
"Ninguno tiene un cargo superior al otro, pero los honorarios varían de acuerdo con cuánto vale su tarea en el mercado", dijo Atilio.
Consultado acerca de la receta para lograr un desarrollo armónico de la empresa, Atilio opinó que no existe, aunque en su caso reconoció que se llegó luego de pelearse bastante y consensuar opiniones.
"En realidad el mérito es de nuestros padres, que siempre buscaron la unidad de la familia. Son como los reyes que reinan, pero no gobiernan", consignó.
En cuanto a los retiros de dinero, Atilio aclaró que son realmente muy bajos: "Por ello esta empresa ha crecido mucho, con austeridad. Siempre se privilegió el crecimiento al status económico. Cuando no hay plata nos ajustamos todos el cinturón", dijo.
De todos modos, cuentan con un sistema de pasantías interno para que los chicos trabajen un máximo de 45 días en alguna actividad y vayan aprendiendo de qué se trata.





