
A 30 kilómetros de la ciudad de Salta, Gustavo Lee desarrolló un tambo estabulado con 220 animales en ordeñe que producen cerca de 6000 litros diarios. Su planteo, que incluye el cultivo de alfalfa y avena bajo riego para hacer un pastoreo mecánico, se complementa con la actividad tabacalera en 95 hectáreas
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ROSARIO DE LERMA, Salta.- Tiene fama de ser un luchador. De ser uno de esos hombres que son incansables buscadores de oportunidades y que se pasan gran parte de sus días pensando en cómo mejorar lo que ya hacen con mucha dedicación.
En fin, con 51 años a cuestas, Gustavo Lee siempre ha tenido, como suelen decir aquí quienes lo conocen bien, una enorme voluntad y habilidad para hacer del campo un medio de vida y dejar en él sus huellas como un productor que supo integrar la lechería con la producción de tabaco. "¡Pasen y vean! Todo lo que hay aquí fue hecho con amor, porque sin el campo no sería nada", dice mientras abre las puertas de su finca El Porvenir, justo cuando junto a ellas se cuela de golpe el paisaje de montañas y serranías de esta zona enclavada en el Valle de Lerma. En un campo que desborda de belleza, a unos 1800 kilómetros de Buenos Aires, rodeado por la precordillera en el oeste salteño y por una cadena montañosa de menor envergadura en el este, Lee está decidido a seguir adelante con un planteo de producción lechera que se complementa muy bien con el tabaco, que es la actividad que predomina en este rincón de la provincia de Salta.
Lejos de la pampa húmeda, Lee fue capaz de integrar las vacas Holando Argentino a la producción de tabaco en una zona que, a simple vista, no pareciera tener obstáculos para la lechería.
Por citar algunas razones, hay buenas lluvias, de entre 700 y 1200 milímetros por año, básicamente concentradas entre noviembre y marzo, los suelos son francos en su mayor parte y el clima seco no favorece la ocurrencia de problemas sanitarios, según dicen los técnicos.
Es más, la cuenca lechera de esta provincia está ubicada en esta zona y la mayoría de los productores de Cosalta, una cooperativa de tamberos que preside Lee, tiene sus tambos a no más de 40 kilómetros de la capital provincial.
No obstante, como entre abril y octubre no cae una sola gota de agua, aquí se recurre al riego para mantener productivas las pasturas. Por lo demás, no hay grandes diferencias con la pampa húmeda, ya que incluso destacan que en esta zona, pese a las altas temperaturas del verano, los animales sufren un menor estrés calórico que en las provincias de Córdoba o Santa Fe.
Las claves
Con un tambo estabulado (los animales están en los corrales), Lee hoy tiene 220 vacas en ordeñe (sobre un rodeo total de unas 600 cabezas entre todas las categorías) y produce casi 6000 litros por día.
"Empecé con el tambo comercial en 1979; en ese momento decidí optimizar la actividad y hacer las cosas como tenían que ser", expresó el productor.
De las 225 hectáreas propias que posee (arrienda otras 50), destina 95 a tabaco (produce unos 270.000 kilos de este producto, según las campañas) y el resto a la producción de forrajes que, como la alfalfa, son clave para la producción lechera.
Si bien no tiene grandes secretos para producir, lo que sí está claro es que hace todo lo posible para que a las vacas en producción no les falte alimento.
"Las vacas son una máquina de transformar alimento en leche. Por eso, no les debe faltar nada de comida, ya que es el único camino que hay para aumentar la producción. Les doy comida cinco veces por día; les ofrezco unos 10 acoplados de pasto por día (8 de alfalfa, 2 de avena y el paso del mixer con silo de maíz y semilla de algodón y afrechillo de trigo)", indicó Lee.
Como en El Porvenir no se hace pastoreo directo, se utiliza el pastoreo mecánico para ofrecer el material verde en los corrales cercanos al tambo.
Según comentó el productor, el suministro del alimento se regula en función del nivel de producción (sus vacas suelen producir 25 litros, en promedio; no obstante, también han llegado a los 27 litros).
Además de la alfalfa que se corta para la hacienda en los corrales (se hacen 7/8 cortes, según el año), se le ofrece a cada vaca silo de maíz durante todo el año; en algunas épocas ese alimento suele oscilar entre los 20 y los 25 kilos por vaca/día.
"Siempre le damos prioridad al verde, que va solo en la dieta, porque es barato. Si no podemos hacer esto, entonces tratamos de aumentar el silo", explicó Gustavo Peretti, asesor de Lee.
Aunque produce su propia alfalfa y avena bajo riego (120 hectáreas de la primera, 50 de la segunda sobre tabaco y otras 30 hectáreas de pasturas consociadas) y hace su silo de maíz (80 hectáreas), compra el pellet de trigo, la semilla de algodón, el grano de maíz que suele utilizar y el alimento balanceado.
En El Porvenir, el alimento balanceado sólo se suministra en las salas de ordeñe, a razón de 8 kilos por día.
"Acá se da mucha comida para apuntalar la producción. De esta manera, intentamos sacarle el jugo a este planteo con poca superficie. El 70% del costo se nos va en la alimentación", precisó el asesor técnico del productor.
Más allá del fervor por alimentar bien sus animales, Lee tiene muy en cuenta la fertilización. En su caso, pone todas las fichas al tabaco para luego obtener beneficios en los siguientes cultivos.
Estrategias
"Lo que más se fertiliza es el tabaco, con unos 800 kilos por hectárea de una mezcla de nitrógeno, fósforo y potasio, según la fórmula 9,5-24-21, o se repite con 13-0-46, a razón de unos 200/250 kilos. Todo este fertilizante luego puede ser aprovechado, por ejemplo, por la avena", dijo el asesor.
Junto a esta estrategia, a la alfalfa se la fertiliza a la siembra con 18-46-0 (de nitrógeno, fósforo y potasio), a razón de unos 200 kilos.
En tanto, el maíz suele recibir 250 kilos de urea y 100 kilos de la fórmula 18-46-0. Aquí, según comentó el productor, se han logrado rindes de entre 50 y 65 toneladas de materia verde con muy buena calidad.
Habitualmente, Lee hace la secuencia alfalfa/tabaco/avena/maíz/tabaco/avena/maíz y alfalfa. Dicho de otro modo, la alfalfa regresa a la tercera o cuarta campaña al lote.
"Tengo un planteo muy intensivo, donde la producción de leche es un buen complemento del tabaco. De todos modos, por los elevados costos, el único negocio es la reinversión constante", afirmó.
Debido a que además de productor es presidente de la cooperativa Cosalta, su leche tiene como destino esta entidad, que agrupa a unos 30 tamberos que producen unos 55.000 litros por día y que hoy paga unos 45 centavos más IVA el litro.
Aparte de cuidar bien el negocio lechero, Lee está detrás de los pasos de la producción tabacalera. En este sentido, hoy está en plena etapa de trasplante desde los almácigos (cajones de 1 metro de ancho por 10 de largo, aproximadamente) a los potreros.
En esta zona, el tabaco tiene un costo de unos 12.000 pesos por hectárea. Lee tuvo en la última campaña, luego de cosecharlo entre los meses de diciembre y marzo, un rinde de 2949 kilos por hectárea.
Por su producto recibió, en promedio, unos 4 pesos por kilo. "Esta actividad también es parte de mi vida y con ella genero más trabajo", dijo.
La unión que hace la diferencia
La cooperativa Cosalta, presidida por Gustavo Lee, comenzó a producir leche en 1968, casi ocho años después de su fundación. Si bien llegó a tener unos 100 tamberos socios, hoy envían 55.000 litros a ella no más de 30 productores.
Entre otros motivos, la cooperativa se formó por la decisión de los tamberos de unirse para asegurarse el cobro de su producción, darle estabilidad a la actividad y para ofrecerles a los consumidores de la provincia productos con precios muy competitivos.
Después de haber comenzado sólo con leche pasteurizada, paulatinamente la entidad fue incorporando otros productos, como yogures y dulce de leche. Hoy su canasta de venta al público también incluye quesos y cremas que se comercializan con la marca Cosalta.
La cooperativa industrializa toda la leche que recibe de los tamberos en una planta ubicada en la ciudad de Salta. Un 50% del producto que ingresa se destina para quesos y el resto para leche y yogures, entre otros productos.
El canal de comercialización está conformado por distribuidores locales que cubren unas 20 zonas de la capital provincial.
Además, los tamberos venden sus productos a las provincias de Jujuy y Tucumán.
Por un estatuto interno, la cooperativa no está incorporando nuevos socios a los que ya tiene en actividad. Allí, los precios que se pagan a los productores son definidos por la comisión directiva de la entidad. Un dato interesante es que el año pasado los valores que recibieron los tamberos se ubicaron hasta 7 centavos por encima de los precios de la pampa húmeda. Hoy el valor es de 45 centavos más IVA.
"Creo que es interesante la experiencia lechera del Valle de Lerma", dijo Juan Linari, coordinador del Programa de Política Lechera de la Secretaría de Agricultura de la Nación, quien estuvo allí en marzo.
Gustavo Lee
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